¡UN ESTALLIDO PEGADO AL OÍDO HUMANO!: ASÍ SUENA LA PIROTECNIA PARA UN PERRO EN NAVIDAD
* Pirotécnicos pueden desencadenar
pánico y crisis respiratorias en mascotas.
En Navidad y Año Nuevo, cada estallido de pirotecnia puede convertirse en una tortura para las mascotas. Mientras las celebraciones se llenan de luces, ellas soportan detonaciones tan altas capaces de provocar dolor, desorientación y ataques de pánico debido a que su oído es hasta cuatro veces más sensible que el de los humanos.
Para los perros y gatos, el
impacto auditivo de estas detonaciones es tan intenso que, comparado con un ser
humano, equivale a colocar un parlante pegado al oído reproduciendo explosiones
a todo volumen. Así lo explica el médico veterinario de la Dirección de Salud
de Lima Sur, Rodolfo Zurita Burmester.
"La sensibilidad auditiva de
las mascotas hace que vivan las celebraciones de fin de año con un nivel de
estrés cercano a un episodio traumático", advierte.
UNA CAPACIDAD AUDITIVA MUY
SUPERIOR A LA HUMANA
Zurita precisa que antes de
hablar de tolerancia al ruido, se debe diferenciar la capacidad auditiva.
En esa línea, explicó que los
seres humanos solo perciben sonidos de hasta 20.000 Hertz (Hz), mientras que
los perros alcanzan entre 60.000 y 65.000 Hz, y los gatos pueden llegar cerca
de los 90.000 Hz.
Esta mayor sensibilidad hace que
las mascotas tengan menor tolerancia al sonido, como se detalla a continuación:
-Humanos: sienten dolor a partir
de 120 – 130 decibeles (dB).
-Perros: sienten dolor desde 95
dB; incluso en 80 dB ya puede causar molestias.
Durante las fiestas, recordó el
médico veterinario, algunos fuegos artificiales alcanzan los 150 a 160 dB, muy
por encima del umbral que un perro o un gato puede tolerar.
Por eso, un estruendo lejano que
para una persona puede ser molesto pero tolerable, para un perro “suena como si
ocurriera justo a su lado”.
A eso, dijo, debemos añadir que
los humanos entendemos que un ruido fuerte proviene de un parlante, un cohete o
de un vehículo. En cambio, los animales no pueden identificar su origen.
"Ese desconocimiento, sumado a la intensidad del ruido, es lo que
desencadena el miedo y, en muchos casos, una verdadera fobia”.
PERROS Y GATOS: ESTRÉS VISIBLE Y
ESTRÉS SILENCIOSO
El especialista sostuvo que los
perros suelen exteriorizar más su ansiedad con jadeo, temblores, taquicardia,
vómitos, diarrea, intento de escape o conductas destructivas que, con los años,
si se repite la exposición, los síntomas empeoran.
Los gatos, en cambio, lo
manifiestan de manera silenciosa: se esconden, se paralizan y acumulan el
estrés internamente.
“Esta acumulación puede
desencadenar problemas más graves, desde episodios de pánico hasta
complicaciones cardíacas o respiratorias”, sostuvo.
¿SIRVE EXPONERLOS AL RUIDO PARA
QUE SE "ACOSTUMBREN"?
Ante esta pregunta, Zurita es
enfático en responder negativamente. Reventar cuetecillos para “entrenarlos”
solo generará más dolor y sensibilización negativa.
La desensibilización auditiva es
un proceso delicado que debe realizarse con especialistas en comportamiento
animal, utilizando grabaciones controladas a volúmenes seguros, subraya.
Ambientes seguros y técnicas para
mitigar el impacto
Para reducir el impacto del
ruido, el veterinario recomienda crear un refugio seguro dentro de casa:
-Una habitación cerrada, su cama,
un transportador o una casa para perros;
-Colocar mantas en ventanas y
puertas para disminuir el sonido;
-Incluir objetos familiares:
mantas, juguetes, prendas con el olor del dueño;
-Música clásica en volumen alto,
que ayuda a enmascarar los estruendos.
Asimismo, indica que el uso de
chalecos o vendajes de presión también es útil porque generan sensación de
abrazo y pueden reducir el estrés entre un 30 % y 40 %, dependiendo del animal.
¿MEDICAMENTOS?: SOLO BAJO
SUPERVISIÓN VETERINARIA
Zurita advierte que no se debe
administrar sedantes sin indicación profesional porque estos fármacos pueden
impedir que el animal reaccione físicamente, pero no evitan que siga
percibiendo el ruido ni el impacto negativo del estímulo.
“Solo se usan cuando el
veterinario determina que el nivel de estrés compromete la salud del animal”,
subrayó.
LA PRESENCIA DEL DUEÑO, CLAVE EN
AÑO NUEVO
Debido a que no se puede evitar
completamente la pirotecnia, el especialista recomienda que durante las
celebraciones de Navidad o Año Nuevo, el animal esté acompañado por la persona
con la que tiene mayor vínculo. Esto brinda seguridad y reduce la probabilidad
de que el miedo evolucione a una fobia. (ANDINA)


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