EL ESPECTRO DE LA MEDIANOCHE…Por: Felipe G. Huamán Gutiérrez En mi pueblo, la vida se mecía entre alegrías, travesuras y momentos que desbordaban melancolía. Los años sesenta y setenta estaban impregnados de historias que, como hojas al viento, revoloteaban en la memoria de todos. En ese entonces, la noche no guardaba amenazas; las calles eran seguras y el corazón, intrépido. Esa noche, tras muchas risas y cuentos compartidos bajo la débil luz de las farolas, decidimos retirarnos. Habíamos pasado horas frente a las cantinas, escuchando las melodías de las radiolas. Por un sol, el eco de tres canciones se deslizaba hasta el alma. La madrugada nos sorprendió, y en el aire quedaba el murmullo de nuestra juventud. Cruzamos juntos el patio del ex colegio Nº 4516, ascendimos la pequeña huaca y, al llegar al callejón, nos despedimos. Mis amigos tomaron el camino opuesto al mío, y yo seguí solo hacia mi casa, que bordeaba las chacras. Fue entonces cuando la vi. Una figura femenina apar...