OBEDIENTES AL LIBRETO…Por: Juan Percy Sánchez Samán — Ya está servida tu taza de té hijito — le decía Brissa a su menor hijo Julito quien cursaba el segundo grado de educación primaria en un colegio del estado. Él de apenas siete años recién abría sus ojos despertando un nuevo día, su rutina nocturna consistía en acompañar a su mamá hasta altas horas de la noche recogiendo botellas de plástico en las calles del distrito para luego venderlas al peso. Aún cansado, con los ojos hinchados y pegados de sueño, caminaba lentamente hacía el comedor de su improvisada vivienda levantada con paredes de esteras de caña y techo de cartón, tres bancos de plástico que encontraran en una sus travesías nocturnas y un tablero sobre cuatro conos haciendo las veces de mesa. Julito se sentó en uno de los bancos jalando hacia su lado la taza de té y el pan untado con margarina devorándolas en un santiamén — Mamá, toma desayuno — dijo Julito, su madre lo observó intentando fingir una sonrisa par...