LOS SUPERPODERES DEL SENADO QUE INICIA FUNCIONES EN JULIO

* No se podrá disolver y le corresponderá elegir al contralor, a los miembros del TC y del BCRP, entre otros. En teoría, es la cámara reflexiva. En la práctica se verá si ello ocurre.

Las serias irregularidades del proceso electoral y la incertidumbre por saber quiénes rivalizarán en la segunda vuelta presidencial están opacando la relevancia que debería tomar la conformación del espacio que concentrará el mayor control político del próximo quinquenio: el Senado.

Instaurada de nuevo a partir del próximo Congreso, que cumplirá funciones desde el 28 de julio de este año, la denominada Cámara Alta se perfila como una instancia con superpoderes que podría ver caer a diputados y hasta al próximo —o próximos— presidente(s) de la República, sin dejar sus curules. En los últimos años, hasta tres mandatarios han salido del Parlamento. Ocurrió con Francisco Sagasti (2020), José Jerí (2025) y José María Balcázar, quien ejerce el interinato de la máxima magistratura del país hasta la actualidad.

Con dos cámaras, el presidente del Congreso, que eventualmente podría asumir la presidencia del Perú por sucesión constitucional, se intercalará. Un año será elegido de la Cámara de Diputados y el otro de la de Senadores.

Además, constitucionalmente, el Senado no podrá ser disuelto bajo ninguna circunstancia. ¿Verá el flamante Parlamento bicameral a uno de sus integrantes ingresando por la puerta grande de Palacio de Gobierno?

FUNCIONES MEDULARES

Según la Constitución Política del Perú, el Senado podrá aprobar, modificar o rechazar las propuestas legislativas que provengan de la Cámara de Diputados. Es decir, servirá como una instancia adicional para la evaluación y el control de las leyes aprobadas.

Además de ello, podrá elegir a una serie de altos funcionarios, como el defensor del pueblo, el contralor general de la República, los magistrados del Tribunal Constitucional (TC), tres de los directores del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) y el superintendente de la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP. Y tendrá también el poder para remover a estas autoridades por “falta grave” con el voto de dos tercios de su conformación. Como se sabe, el Senado estará compuesto por 60 integrantes.

Por el Senado también pasarán las autorizaciones de viajes al exterior del presidente de la República y el ingreso de tropas extranjeras al país.

Podrá revisar y modificar decretos de urgencia dictados por el mandatario durante el interregno parlamentario —periodo excepcional entre la disolución de un Congreso y la instalación del nuevo—, así como controlar decretos legislativos, decretos de urgencia, tratados y los decretos de régimen de excepción.

También tendrá la facultad de juzgar a las autoridades que la Cámara de Diputados acuse de vulnerar la Constitución, lo que podría derivar en una destitución o inhabilitación para ocupar cargos públicos. Entre otros, el actual Parlamento inhabilitó al expresidente Martín Vizcarra y a la exfiscal de la nación Delia Espinoza.

MAYOR RELEVANCIA

Para el abogado constitucionalista Víctor García Toma, “dentro de la estructura del Congreso, el Senado tendrá funciones de mayor envergadura, pero que son, en alguna medida, complementarias con las de la Cámara de Diputados y que no pueden ser comprendidas de manera aislada”.

En conversación con Perú21, García Toma dijo que, al estar en un sistema de partidos, “las coordinaciones entre las agrupaciones políticas se van a dar en las bancadas de diputados y senadores. Por ejemplo, se entiende que Fuerza Popular, Renovación Popular, Juntos por el Perú, en fin, que tendrán representantes en ambas cámaras, van a coordinar para que la conducta de sus parlamentarios vaya más allá de la cámara que integren”.

“En teoría, la Cámara de Senadores será de reflexión, de sosiego, tendrá una mirada de mayor alcance. Los diputados, por provenir de distritos electorales múltiples, al momento de realizar sus actividades políticas tendrán como referencia esa mirada. Los senadores, se entiende, van a tener un prisma más elevado. Se entiende que las personas que han sido propuestas por los partidos para ser senadores tienen un perfil diferente. Eso en teoría”, reflexionó.

¿Y en la práctica? García Toma sostuvo que eso dependerá de quienes finalmente ingresen al Senado, ya que “son los hombres los que le dan sentido y coherencia a las instituciones”.

“Por ahora, no es muy alentador el resultado, porque de los nombres que se han voceado algunos no cumplirían con el requisito de tener un temperamento y personalidad que les permita observar con serenidad, prudencia, reflexión y capacidad de convocatoria”, lamentó.

Un organismo superpoderoso que podría guiar el rumbo del país por los próximos cinco años. (PERÚ 21/ Ricardo Monzón Kcomt)

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