DÍA DE LA MADRE: MUJER CONVIRTIÓ LA PARTIDA DE SU HIJA EN VIDA PARA CINCO NIÑOS TRAS DONAR SUS ÓRGANOS
* Karina Céspedes aceptó la
donación de órganos de su hija Mía para salvar a 5 niños del INSN San Borja.
Cada segundo domingo de mayo, en el Perú, honramos la vida que nace del vientre y del corazón, honramos el amor que cuida, que guía, que no duerme, y honramos el amor de madre que va más allá de la vida misma.
Este es el caso de Karina
Céspedes, que conoció ese amor en Mía, su hija, una hermosa niña que reía
fuerte, dibujaba soles en todas las hojas y que por las mañanas le decía:
"mami, hoy te irá muy bien en las ventas". Sin embargo, un aneurisma
silencioso provocó un derrame y llegó el diagnóstico que ninguna madre quisiera
escuchar: muerte cerebral.
El mundo quedó paralizado para
Karina, quien tenía a su hijita frente a ella, con su carita intacta, su pelo
aún suave… pero Mía ya no iba a despertar. Y ahí, en la sala de un hospital,
donde el tiempo se detuvo, no esperó consuelo, no esperó preguntas. Fue ella
misma quien habló primero.
Con el corazón roto pero con una
claridad que solo tienen las madres, les dijo a los médicos. "Doctores,
quiero donar los órganos de mi hijita. Quiero que Mía siga viviendo en el
cuerpo de otros niños". Y así ocurrió. Donó sus córneas, hígado y riñones
en beneficio de pacientes del Instituto Nacional de Salud del Niño San Borja
(INSNSB) del Ministerio de Salud (Minsa).
El deceso de la pequeña ocurrió
en julio del 2025, cuando tenía 7 años, en un establecimiento de salud cercano
a su domicilio en el distrito limeño de Los Olivos.
Anteriormente, había recibido
atención especializada por parte de un equipo multidisciplinario del INSN San
Borja, donde permaneció internada durante 3 meses, luego que perdiera el
conocimiento a causa de un primer episodio de aneurisma. Esa vez, fue intervenida
quirúrgicamente, mostró grandes progresos y retomó sus actividades cotidianas.
Sin embargo, una tarde, cuando
regresó a casa luego del colegio, mientras conversaba con sus papás, pidió que
le compren plumones nuevos.
Fue mientras almorzaba su plato
favorito: tallarines verdes. Luego de ello, se recostó a descansar en el mueble
de la sala. Transcurría el tiempo y no despertaba, fue cuando Karina se alarmó
y notó que la niña estaba inconsciente. La llevó inmediatamente a un hospital
cercano donde le dieron el diagnóstico de muerte encefálica.
Tras recibir está triste noticia,
no hubo sugerencia, ni recomendación sobre qué hacer, solo hubo una madre que,
en el día más doloroso de su vida, decidió regalar vida. Una vida que se
multiplicó, porque las córneas de Mía le devolvieron la luz a dos niños que no
conocían los colores, sus riñones sacaron de diálisis a dos pequeños que ya no
jugaban con sus amigos, y su hígado le dio años de vida a otra niña con las
ilusiones de cualquier infante, reír, estudiar, jugar con sus amigos, sentir el
amor de su familia.
CINCO VIDAS, CINCO FAMILIAS QUE
ESTE DÍA DE LA MADRE CELEBRAN UN MILAGRO QUE LLEVA EL NOMBRE DE MÍA
La directora general del INSNSB,
Dra. Zulema Tomas Gonzáles, resaltó que "en vísperas del Día de la Madre,
Karina nos dio una gran lección. Ella no nos preguntó qué hacer, sino que nos
dijo cómo quería proceder, 'que mi hija siga viviendo'. Ese es el amor de madre
en su estado más puro, el que piensa en otros hijos cuando el suyo ya partió.
Mía se fue, pero se quedó en cinco niños. Eso es maternidad eterna",
refirió.
"En este Día de la Madre,
honramos ese desprendimiento genuino y amoroso, y también hacemos un
reconocimiento especial a la Unidad de Procura y Trasplante de Órganos y
Tejidos del INSN San Borja, porque su labor es el puente entre el dolor de una
despedida y la esperanza de un nuevo comienzo", sostuvo.
En el Perú, más de 6000 pacientes
esperan un trasplante y en el INS – San Borja son 40 niños a la espera de
órganos y tejidos. Por ello, el acto de Karina nos recuerda que hablar de
donación en nuestras familias es el mejor regalo que podemos dejar a la Humanidad,
y que es importante que esta decisión sea expresa en el Documento Nacional de
Identidad y, sobre todo, respetada.
Este segundo domingo de mayo,
Karina no recibirá la tarjetita de Mía que hacía en el colegio, no la peinará
para la foto, no recibirá toda su ternura y atenciones cuando regresaba a casa
luego de vender en el mercado; pero sabe que, en algún lugar, un niño vio el
amanecer por primera vez gracias a las córneas de su hija, que otros niños
corren sin dificultad en el parque, y que una madre, como ella, abrazó a su
hija viva gracias a su decisión.
Hoy, en la sala de su casa,
Karina y Víctor Joel, papás de Mía, levantaron un altar hermoso con sus fotos,
sus muñecas y peluches favoritos. En el comedor de su hogar, observan una y
otra vez con nostalgia los videos de la niña que publican en una cuenta de
TikTok.
"Verla reír en los videos
nos parte y nos salva a la vez", dice la madre. "Mía era luz. Y esa
luz no se apagó. Está en otros niños. Donar fue mi forma de seguir siendo su
mamá", precisó.
Por su parte, Víctor Joel, con la
voz entrecortada, agrega que "en el altar le hablo todos los días. Le digo
que estamos orgullosos de lo valiente que fue siempre. Eso nos da paz".
Cabe señalar que, desde el año
2017 a la fecha, el INSN San Borja ha realizado 106 trasplantes de órganos y
tejidos (60 renales, 22 hepáticos y 24 de córnea), con donantes vivos y
cadavéricos. Actualmente, 38 niños se encuentran en lista de espera, 26 para
trasplante renal, 10 para trasplantes de córneas y 2 trasplantes hepáticos.
La escasez de donantes
cadavéricos continúa siendo uno de los principales desafíos para la actividad
trasplantadora. Antes de la pandemia por Covid-19, de 2 a 3 personas por cada
millón de habitantes donaban órganos. Actualmente, la tasa se ha reducido a 0.5
donantes por millón de habitantes. (PERÚ 21/ Jhosselyn Molero)
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