LA JUNTA NACIONAL DE JUSTICIA ACTÚA COMO UN INSTRUMENTO POLÍTICO PARA SILENCIAR A JUECES

* CONTROL. Desde que asumió funciones, la mayoría de los actuales integrantes de la Junta Nacional de Justicia (JNJ) se ha dedicado a perseguir a jueces y fiscales incómodos para el pacto de gobierno. Primero fueron los fiscales y ahora están en riesgo los jueces que se han opuesto a las leyes “pro-crimen”.


La independencia y autonomía judicial está en peligro en el Perú. Lo advierten la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), las relatorías de Naciones Unidas sobre independencia de jueces y libertad de asociación y la Federación Latinoamericana de Magistrados. Lo mismo hacen la Asociación Nacional de Magistrados del Perú (ANMP), la Asociación de Jueces para la Justicia y la Democracia (JUS DEM) y la ONG IDL.

Una situación que podría empeorar en el próximo gobierno, si Fuerza Popular alcanza la presidencia pues tendrían el poder total. En noviembre último, en la Conferencia Anual de Empresarios, el actual presidente del Congreso, Fernando Rospigliosi Capurro, de Fuerza Popular, demandó iniciar un proceso para “barrer el sistema judicial”. Pero, Rospigliosi no plantea una reforma del sistema judicial para luchar contra la corrupción, la demora en el desarrollo de los procesos o disminuir la provisionalidad.

El barrido que plantea está dirigido contra los jueces que no se alineen con el poder político. “Fernando Rospigliosi demandó “barrer el sistema judicial” de jueces que se pronuncian contra las leyes pro crimen del Congreso”.

Una situación que preocupa dentro y fuera del sistema judicial, es que esa “limpieza selectiva” que propugna el reelecto líder parlamentario de Fuerza Popular es lo que ya viene realizando la Junta Nacional de Justicia ( JNJ): perseguir a los jueces incómodos al poder político. Para ser más precisos, a los fiscales y jueces que han investigado el accionar del fujimorismo y otras fuerzas políticas del pacto corrupto que hoy controlan el Congreso y el Ejecutivo. Además, a los magistrados que se oponen a dar impunidad a policías y militares que violaron los DD.HH.

DIGITADA POR EL CONGRESO

La actual composición de la JNJ fue elegida por el Congreso para el periodo 2025-2030. Su actual presidenta, la abogada María Teresa Cabrera Vega fue congresista de Podemos Perú, el partido de José Luna Gálvez. Luna enfrenta una investigación por infiltrar, entre el 2016 y 2917, la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) para inscribir su partido político.

María Teresa Cabrera y la mayoría de los demás integrantes de la JNJ, Gino Ríos Patio, Víctor Chanduví Cornejo, Germán Serkovic González y Cayo Galindo Sandoval se han dedicado a satisfacer los intereses del poder político, desde enero de 2025, cuan do asumieron el cargo. Solo Francisco Távara Córdova y Jaime de la Puente Parodi resisten internamente, con votos en contra, esa pro puesta política.

Así, en una de sus primeras acciones, el 14 junio de 2025 repusieron como fiscal suprema a Patricia Benavides y, en contra de la Constitución y la Ley Orgánica del Ministerio Público, intentaron imponerla como fiscal de la Nación. Al fracasar, iniciaron un proceso disciplinario contra la entonces fiscal de la Nación, Delia Espinoza, a la que terminaron destituyendo, en enero de 2026.

 

En marzo de este año, también decidieron no ratificar al fiscal supremo y ex fiscal de la Nación, Pablo Sánchez Velarde, lo que provocó un reacomodó de la Junta de Fiscales Supremos, el máximo órgano de gobierno del Ministerio Público.

Hoy, la Junta de Fiscales Supremos está constituida por dos fiscales supremos amenazados con procesos de no ratificación (Zoraida Ávalos y Juan Carlos Villena) y otros tres destituidos y actualmente repuestos: Patricia Benavides repuesta por la JNJ, el actual fiscal de la Nación, Tomás Gálvez, reintegrado por el Tribunal Constitucional, y Luis Arce Córdova, por el Poder Judicial. Arce Córdova apoyó, como integrante del Jurado Nacional de Elecciones, las denuncias no probadas de fraude en las elecciones del 2021.

Un reacomodo que generó la eliminación de todos los equipos fiscales especiales para casos complejos como la matanzas en las pro testas del 2021-2022, Lava Jato-Odebrecht, Los Cuellos Blancos, sobre corrupción en el sistema judicial y el EFICCOP que investigaba la corrupción en el Poder político a partir del 2021.

DETRÁS DEL PODER JUDICIAL

El actual objetivo de la JNJ es el Poder Judicial. El Congreso quiere jueces sumisos que digan amén a todas las leyes pro crimen, como si se tratara de soldados en un campo de batalla.  El criterio de conciencia, el control judicial de Constitucionalidad o control di fuso, preferir la Constitución sobre la ley, los tratados internacionales reconocidos por la Constitucional sobre la ley interna, es mal visto por el poder político. Por eso, por mayoría decidió no ratificar al juez superior de Lima, Oswaldo Ordóñez Alcántara. Su falta haberse presentado a una audiencia de la CIDH para explicar los alcances y perjuicios de las leyes pro crimen en la administración de justicia.

Ordóñez señaló que “la mayoría parlamentaria que controla el Congreso, en coordinación con el  Poder Ejecutivo, sistemáticamente, viene desestabilizando el sistema de justicia y a su vez debilitando al Poder Judicial y el Ministerio Público”.

La JNJ aduce que criticar las leyes que aprueba el Congreso supone tomar partido, ejercer una función política. Se ignora el derecho de crítica de la actuación de las autoridades políticas y la libertad de opinión y expresión frente a una ley que considera afecta sus funciones como magistrado.

En el fondo es un acto de represalia dirigido a silenciar a los magistrados. Los políticos podrán dictar leyes contra la Constitución y los tratados internacionales, frente a las cuales el juez no podrá decir nada. Ese es el mensaje en la no ratificación del juez Ordóñez.

Un mes antes de la sanción impuesta a Ordóñez, la JNJ suspendió por seis meses al juez constitucional de Lima, Juan Torres Tasso por dictar una medida cautelar a favor de Delia Espinoza. Al momento de ser suspendido, Torres veía una demanda de la JNJ contra el Colegio de Abogados de Lima. El mensaje es el mismo, cualquier magistrado incomodo puede ser sancionado.

Pero, la Junta va más allá. Ha iniciado al menos tres investigaciones en procesos disciplinarios al juez Richard Concepción por aplicar el control difuso o por demoras en la tramitación de apelaciones  que, en realidad tienen que vez, con su actuación como juez nacional de investigación preparatoria.

En la misma situación se encuentra, el juez Jorge Chávez Tamariz. En este caso ante denuncias presentadas por el presidente del Congreso, Fernando Rospigliosi por aplicar el control difuso o control constitucional para dejar de lado las leyes que pretenden impunidad en crímenes de derechos humanos.

Chávez ha sustentado en sus resoluciones que los tratados internacionales suscritos por el Perú y reconocidos por la Constitución están por encima de las leyes recientemente emitidas por el Congreso, por lo que no se puede aplicar la norma que prescribe los delitos contra los derechos humanos.

En enero de 2025 y, de nuevo, en febrero del 2026, la JNJ ha iniciado sendas investigaciones disciplinarias contra la presidenta del PJ, Janet Tello por hechos que, en el fondo, cuestionan la defensa de la in dependencia judicial. El mensaje es claro: cualquier magistrado que actúe en contra de los intereses del poder actual está en grave riesgo de ser separado del cargo.

HAY PREOCUPACIÓN INTERNACIONAL

“Nos preocupa que la remoción del cargo del juez Oswaldo Ordóñez constituya una represalia cuya magnitud afecta a todos y todas las juezas del país” expresaron las relatoras de Naciones Unidas sobre la independencia de magistrados y abogados Margaret Satterthwaite y sobre libertad de reunión pacífica y de asociación, Gina Romero.

Más allá del caso Ordóñez, la JNJ está redibujan do la composición del Poder Judicial y el Ministerio Pública para las próximas décadas. Junto a la no ratificación y la destitución, viene nombrando jueces y fiscales titulares a nivel nacional con un perfil favorable al actual poder político. (LA REPÚBLICA/ César Romero Calle)

                                            Junta de Fiscales Supremos fue acosada, destruida y reestructurada por la JNJ



Margaret Satterthwaite, Relatora Especial de la ONU sobre la Independencia de Magistrados y Abogados

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