NUEVO CONGRESO TENDRÁ MÁS FIGURAS CASTRENSES, PERO SU INFLUENCIA DEPENDERÁ DE LA ARTICULACIÓN QUE LOGREN
* Cuatro exuniformados llegarían al
Senado, la cámara que concentrará el mayor peso legislativo. Sin embargo,
especialistas advierten que las figuras castrenses siguen sin construir una
agenda común ni liderazgo propio.
Con al menos seis exuniformados proyectados entre las cámaras de Diputados y Senadores —cuatro de ellos en la cámara alta—, las fuerzas del orden volverán a tener una presencia relevante en el nuevo Congreso bicameral. Militares y policías en retiro incrementarán ligeramente su representación respecto al Parlamento 2021-2026. Sin embargo, detrás del avance numérico persiste una debilidad estructural: la incapacidad de construir un bloque castrense cohesionado, con agenda propia y autonomía frente a los partidos que los llevaron al poder legislativo.
En conversación con La República,
el politólogo Benjamín Durand consideró que las diferencias entre los
representantes vinculados a las fuerzas del orden en el próximo Congreso y el
actual dependerán, en gran medida, de la articulación que logren quienes
integren el Senado.
'Las nuevas figuras con
trayectoria en el Ejército y la PNP tendrán un comportamiento similar, con la
diferencia sustancial de que en el próximo Parlamento el Senado concentrará una
cuota importante del poder legislativo. Esto les dará un capital político más
sólido a quienes ingresen a esta cámara. Esta nueva estructura podría
permitirles capitalizar propuestas que les otorguen una influencia más
extendida dentro de los sectores militares y policiales', señaló.
Durand sostuvo que los
representantes de las fuerzas del orden en el actual Congreso —Roberto Chiabra
(Independiente), Alfredo Azurín (Somos Perú), José Cueto (Honor y Democracia),
Jorge Montoya (Honor y Democracia) y José Williams (Avanza País)— no han logrado
consolidarse como un bloque con agenda propia y capacidad política articulada.
'En el actual Congreso, estos
representantes han tenido cierta cuota de influencia, pero no han logrado
consolidar un grupo orgánico que represente, sobre todo, a los exmilitares.
Esto se debe a que existen diferencias sustanciales entre los ‘nuevos políticos’
provenientes del Ejército y aquellos que vienen de la PNP, ya que ambas
instituciones poseen culturas distintas. Más allá de ello, tampoco han logrado
sostener una línea partidaria estable; por el contrario, han mostrado
diferencias políticas visibles con las agrupaciones que los llevaron al
Congreso. No se han convertido en grandes figuras políticas, sino que más bien
se han asimilado a las lógicas parlamentarias: transfuguismo, negociación
individual del voto, participación en lobbies, entre otras prácticas', apuntó.
Uno de los episodios que más
deterioró la imagen de los exuniformados en el actual Congreso fue la
modificación de la Ley N.º 19846. Con esta reforma, militares y policías en
retiro podían percibir simultáneamente una remuneración como congresistas y una
pensión por sus años de servicio en las fuerzas del orden. El respaldo que
brindaron a esta iniciativa derivó en una denuncia por el presunto delito de
negociación incompatible presentada por el Ministerio Público.
La falta de consolidación
política también quedó reflejada en las aspiraciones presidenciales de figuras
como José Williams y Roberto Chiabra. Ambos intentaron proyectarse hacia la
contienda electoral de 2026; sin embargo, no lograron posicionarse como candidaturas
competitivas. Chiabra, con Unidad Nacional, apenas alcanzó el 0,4% de los votos
a nivel nacional. Por su parte, Williams, bajo la plataforma de Avanza País,
solo obtuvo un 0,2% de respaldo electoral.
LOS NUEVOS HOMBRES DE ARMAS QUE
LLEGARÁN AL CONGRESO
Las proyecciones indican que los
militares y policías elegidos para integrar el Congreso provienen de tres
partidos políticos. Cuatro de ellos llegarían al Senado: Marco Miyashiro, César
Astudillo (Fuerza Popular), Francisco Calisto Giampietri (Renovación Popular) y
Daniel Barragán (Obras). En tanto, dos integrarían la Cámara de Diputados:
Gustavo Segura (Renovación Popular) y Harvey Colchado (Ahora Nación).
Algunos de ellos figuran entre
los candidatos más votados. Harvey Colchado, exjefe de la División de
Investigación de Delitos de Alta Complejidad (Diviac) y coronel en retiro de la
PNP, se posicionó como el diputado con mayor votación a nivel nacional. Por su
parte, Francisco Calisto Giampietri, vicealmirante en retiro de la Marina de
Guerra del Perú, fue el senador más votado de Lima. Al menos un mensaje parece
claro: dos de las principales figuras respaldadas por el electorado limeño
están vinculadas al ámbito de la seguridad nacional.
Sin embargo, el hecho de que
Colchado y Giampietri se encuentren entre los más votados no significa que
compartan posiciones ideológicas similares. Durand considera que ambas figuras
terminan representando intereses políticos distintos y que su capital electoral
responde más a las coyunturas que atravesaron que a una identificación
doctrinaria definida.
'No es que Colchado se haya
asumido como representante de una izquierda progresista. Más bien, a partir de
los problemas que atravesó durante el gobierno de Dina Boluarte, terminó
construyendo un capital político que responde indirectamente a los intereses de
ese sector. En cambio, Giampietri tiene el perfil que resulta útil para
partidos como Renovación Popular, sobre todo para captar o fidelizar votantes
en Lima Metropolitana. Responde a la lógica de que en un partido no puede
faltar el ‘militar’ o ‘policía’ que represente la cuota de especialista en
seguridad. En ese sentido, se trata más de un intercambio de favores que de una
representación ideológica sólida', explicó.
fernando rospigliosi: civil y
operador de los grupos castrenses
Sin embargo, los militares,
policías y marinos en retiro no son los únicos actores que representan los
intereses del sector castrense. Fernando Rospigliosi, sociólogo y exministro
del Interior, ha construido un discurso alineado con los sectores más conservadores
vinculados a este bloque.
Como legislador de Fuerza
Popular, fue uno de los principales impulsores de la ley de amnistía. La medida
buscaba eximir de responsabilidad a militares y policías procesados por
violaciones a los derechos humanos —entre otros delitos— cometidos durante el
Conflicto Armado Interno.
Con más de 27.000 votos,
Rospigliosi fue reelegido para el nuevo Congreso. Sin embargo, ahora asumirá un
escaño en el Senado, lo que ampliará significativamente su capacidad de
influencia parlamentaria.
Para Durand, el actual presidente del Congreso ha sido mucho más hábil para canalizar los intereses del sector castrense que los propios militares y policías en retiro que participaron en el Legislativo saliente.
'Los sectores castrenses han
encontrado un buen agente de intereses, con poder y respaldo dentro de uno de
los partidos con mayor representación. Saben que se trata de una figura con
influencia y capacidad de decisión. Eso no lo encontraron en sus propios
representantes que dieron el salto a la política', sostuvo.
JUAN JOSÉ SANTIVÁÑEZ, EL QUE NO
ALCANZÓ
Mantener un discurso abiertamente
favorable a la Policía no garantiza respaldo electoral. Un caso representativo
es el de Juan José Santiváñez, candidato al Senado por Alianza para el Progreso
(APP). El exministro del Interior centró buena parte de su discurso en la
defensa de la institución policial, pero no logró obtener una curul.
Para Durand, un candidato que
apueste únicamente por una agenda 'propolicía' no necesariamente consigue
ventajas competitivas: 'La PNP atraviesa una crisis de confianza que se ha
profundizado en los últimos cinco años. En 2025 se registró el nivel de confianza
más bajo de la última década: apenas 13,4%, según el INEI. En ese contexto, un
candidato únicamente identificado con una agenda propolicía no responde a las
exigencias del electorado'.
El politólogo consideró además
que la plataforma política desde la cual postuló Santiváñez también terminó
perjudicándolo: 'Como ministro, Santiváñez supo ganarse ciertos respaldos
políticos, pero eso no necesariamente resulta útil para convencer al electorado
en una campaña. Además, postulaba por APP, un partido que ha cogobernado en los
últimos periodos y que ha estado involucrado en diversos escándalos políticos.
Eso no configura una fórmula electoral efectiva'. (LA REPÚBLICA/ Mauricio Muñoz)
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