CAÑETE: “LO QUE SE VE... LA REALIDAD DE CHILCA MÁS ALLÁ DE LA UNIVERSIDAD”
Desde inicio de gestión y hasta la fecha se viene hablando insistentemente sobre la instalación de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos en el distrito de Chilca, presentándola como una de las principales prioridades de la actual gestión municipal. Sin embargo, esta atención no se ha dado de manera proporcional frente a otras necesidades urgentes que afectan directamente a la población.
Entre estas demandas se
encuentran la titulación de los terrenos agrícolas, cuya informalidad genera
incertidumbre y afecta a numerosos agricultores; la falta de agua potable, que
ha sido un problema persistente que, desde el inicio de la gestión hasta la
fecha, la municipalidad no ha logrado solucionar. El reparto de agua a través
de cisternas, lejos de ser una solución adecuada, ha demostrado ser
insuficiente y poco efectivo para atender las necesidades reales de la
población.
El desorden en el transporte
también es evidente, especialmente en ciertas avenidas principales, donde el
tránsito se ha convertido en un verdadero caos, con escaso control del servicio
de vehículos menores y una fiscalización casi inexistente. A este problema se
suma la proliferación de comercio ambulatorio en avenidas principales como la
Antigua Panamericana y la avenida Mariano Ignacio Prado, situación que
contribuye al congestionamiento y la falta de orden urbano.
A ello se suma la débil presencia
de acciones efectivas en seguridad ciudadana: no se ha tratado de implementar
cámaras de vigilancia, vehículos para patrullaje u otras medidas necesarias
para la prevención del delito y protección de la población.
Los parques y espacios públicos
se encuentran en estado de abandono, reflejando la falta de mantenimiento y de
una adecuada planificación urbana.
Del mismo modo, no se ha
evidenciado un interés claro por la defensa y recuperación del territorio del
distrito, el cual viene siendo ocupado progresivamente por distritos vecinos,
sin una gestión firme que proteja los límites y derechos de Chilca.
Asimismo, las funciones de la
municipalidad en cuanto a la protección del medio ambiente han sido meramente
decorativas, ya que hasta la fecha no se ha logrado controlar a las empresas
que, durante las noches, emiten olores nauseabundos que afectan la salud y la
calidad de vida de la población.
El sector turismo, que podría
representar una importante fuente de desarrollo económico y generación de
empleo, se encuentra en una situación crítica, sin estrategias claras de
promoción ni inversión. En el ámbito de la salud, tampoco se perciben avances
significativos ni mejoras que respondan a las necesidades básicas de la
población.
Si bien la instalación de una
universidad puede representar una oportunidad importante para el desarrollo
educativo y social del distrito, es necesario aclarar que la apertura de nuevas
carreras y programas académicos es competencia absoluta de la misma universidad,
no de la municipalidad. Por ello, la gestión local no tiene autoridad directa
sobre qué carreras se implementan.
No se puede esperar al último año
de gestión para intentar resolver todos los problemas que no se atendieron en
años anteriores. La ciudadanía exige una planificación coherente y acciones
concretas a lo largo de todo el periodo de gobierno, no decisiones de último
minuto que buscan aparentar avances.
Aun así, el desarrollo de Chilca
no puede ni debe avanzar de espaldas a la ciudadanía ni a costa de descuidar
otras necesidades urgentes. El distrito requiere una gestión integral, que
informe con transparencia, escuche a la población y atienda de manera
equilibrada sectores clave como la salud, el turismo, la seguridad ciudadana,
los servicios básicos, el orden urbano, la protección del medio ambiente y la
defensa del territorio. (FRANCESCA LA ROSA RIVERA, regidora de la Municipalidad
Distrital de Chilca)

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