RAFAEL LÓPEZ ALIAGA NO PUEDE RENUNCIAR AL SENADO Y RENOVACIÓN POPULAR QUEDARÍA SIN ESCAÑO
* Sin embargo, no es el único
escenario. El abogado constitucionalista Heber Joel Campos considera que el
Jurado Nacional de Elecciones sí convocará a un accesitario, en caso de que
López Aliaga no acepte las credenciales de senador.
La decisión de Rafael López Aliaga de no asumir como senador podría costarle un escaño menos a Renovación Popular. Al menos, eso hacen prever los antecedentes parlamentarios en situaciones similares y el artículo 95 de la Constitución, que establece que el cargo de congresista es irrenunciable.
“Él todavía no ha sido electo y
nadie lo puede obligar a jurar. Ahora, constitucionalmente hablando, el
problema es si se permitirá reemplazarlo con su accesitario. Es decir, ¿Cuál es
la consecuencia jurídica de que él no asuma? Ni en el caso de Valle Riestra ni
en el caso de Falconí aceptaron sus renuncias y, por ende, nunca llamaron a sus
accesitarios”, explica la abogada constitucionalista Beatriz Ramírez a este
medio.
La letrada se refiere a los
excongresistas Javier Valle-Riestra y Marco Falconí Picardo, quienes
atravesaron una situación similar a la de López Aliaga.
En 2008, Valle-Riestra presentó
su renuncia al cargo de congresista. Sin embargo, no fue aceptada. En vista de
ello, presentó una demanda de amparo ante el Poder Judicial. Tras una larga
batalla legal, logró que se aceptara su dimisión en 2013, cuando ya había
culminado el periodo parlamentario.
De igual forma, en 2014, Falconí
presentó su renuncia al cargo de congresista con el objetivo de postular al
Gobierno Regional de Arequipa. Una vez más, el Congreso no aceptó su pedido y
debió acudir a la vía judicial. Finalmente, desistió de continuar luego de que
se revocó la medida cautelar que lo habilitaba para postular como candidato en
las Elecciones Regionales y Municipales.
Sobre esa base, Ramírez considera
que la curul de López Aliaga quedaría desierta. “Por lógica, si este señor
(López Aliaga) decide no asumir, pues no tendrías por qué llamar a un
accesitario”, indica.
Además, sustentó su postura al
indicar que, de convocar a un accesitario por el simple hecho de no querer
asumir la candidatura, se estaría “creando un incentivo perverso”.
“Cualquiera puede postular,
resulta electo y luego se va sin ninguna consecuencia para la organización
política. Acá la organización política también tiene que pagar un costo, ¿no?”,
manifestó.
OTRO ESCENARIO: SÍ SE CONVOCA A
UN ACCESITARIO
En cambio, el abogado
constitucionalista Heber Joel Campos proyecta un escenario totalmente
diferente: uno en el que la ausencia del exalcalde de Lima sí es suplida por su
accesitario.
Campos explica que la
Constitución solo prohíbe renunciar al cargo de congresista, pero no aceptar o
rechazar dicho cargo. Es decir, es posible que López Aliaga desista de jurar
como senador.
“Renovación Popular, no pierde la
curul. En ese supuesto, se llamaría a su accesitario para que asuma el cargo.
En ningún caso la curul quedaría vacía. De hecho, ese supuesto sí sería
contrario al marco legal y constitucional vigente, pues este solo opera en
circunstancias específicas. Ninguna de las cuales se relaciona con el de la
renuencia a juramentar por parte de un candidato ya electo”, fundamentó.
Detalló que la entrega de las
credenciales por parte del Jurado Nacional de Elecciones (JNE) implica que el
destinatario de estas las acepte. “Sus credenciales van a estar, pero si el
señor López mantiene su postura, simplemente no las va a recibir. Y en ese
supuesto, el JNE tendría que convocar a su accesitario”, sostuvo.
Aclaró que el escenario de no
aceptar las credenciales no está regulado, por lo que correspondería que el JNE
“realice una interpretación de las normas constitucionales y legales que rigen
la conformación del Congreso”.
También precisó que probablemente
no se necesite una justificación formal por parte de López Aliaga, sino que
bastaría con que diga que no va a juramentar.
SITUACIÓN INÉDITA
Campos anotó que se trata de una
situación inédita y que va contra la decisión de quienes votaron por el
candidato.
“El mensaje que se envía no es,
en ese sentido, armónico con el espíritu democrático que anima una elección.
Salvo situaciones extraordinarias, lo coherente es que quien solicitó el
respaldo ciudadano para asumir una función pública relevante, honre ese compromiso
con su dedicación y esfuerzo”, dijo. (LA REPÚBLICA/ Narda Saavedra)
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