AUSENTISMO, PREVISIÓN Y CONSECUENCIAS DE LA ÚLTIMA JORNADA ELECTORAL BAJO LA LUPA
· * Los peruanos acudieron a las urnas en medio de
una segunda ola que cuenta más de 300 muertes por día, cifra que podría
agravarse por el ausentismo de una parte de los miembros de mesa y las
cuestionables medidas de previsión implementadas por la ONPE.
Muchos miembros de mesa brillaban
por su ausencia, lo que generaba interminables colas y aglomeraciones. Las
quejas venían de varios puntos en el país y el objetivo de asistencia escalonada
se venía abajo. ¿Por qué la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE)
tomó una decisión de esta naturaleza?
Para Fernando Tuesta, sociólogo y
exjefe del organismo electoral, esto se debería a que los adultos mayores
tienen el hábito histórico de llegar temprano a emitir su voto. Una buena
costumbre que no fue valorada por los miembros de mesa, incluso, a pesar del
incentivo de 120 soles que por primera vez se les otorgaba.
“Todos los procesos electorales
son exactamente iguales, la gente se queja, pero en realidad el problema son
los miembros de mesa. Claro, ahora estamos en medio de la pandemia, se han
tomado las medidas que se toman en todos los países donde hay elecciones, pero
acá corresponde exclusivamente a los ciudadanos”, argumentó.
PRIVILEGIOS POR SOBRE EL DEBER
“Nuestro problema principal son
San Isidro, Miraflores, San Borja y Surco. Estamos por debajo del 50% (de mesas
instaladas), con más gravedad en San Isidro, donde estamos en un 20%”, indicó
Piero Corvetto, actual jefe de la ONPE. Era alrededor del mediodía del domingo,
hora límite para la instalación de las mesas de votación.
En contraste con esta realidad,
destacaba la responsabilidad de distritos de zonas con menor poder adquisitivo,
donde el cumplimiento del deber cívico estaba casi al 100%.
Una de las razones que puede
tejerse en torno a este escenario es la capacidad económica. Mientras que un
ciudadano de Miraflores tiene mayor posibilidad de pagar una multa, para uno de
Comas esto se convierte en una preocupación, más en el actual contexto de
crisis que atravesamos.
Pero para Anthony Medina,
investigador del Instituto de Estudios Políticos Andinos (IEPA) y director de
la escuela de Ciencia Política de la Universidad Católica Santa María (UCSM) en
Arequipa, hay un motivo mucho más profundo y es el nivel de compromiso de estos
sectores con la política.
Sostiene que los distritos con
mayor ausentismo no ven la necesidad de vincularse políticamente porque el
actual sistema económico plantea las reglas del juego para cualquiera que asuma
el gobierno.
“En el Perú las élites se
comprometen muy poco con la política porque tenemos una política hecha por
personajes que van desde las clases medias hasta las clases populares. En ese
sentido, hay una notoria desconexión entre la élite y la política electoral”,
afirmó.
Ante ello, las clases
socioeconómicas más bajas deben permanecer a la expectativa de quién resulta
elegido porque sus vidas se ven directamente afectadas. Hablamos de cosas más
concretas, casi de supervivencia: casa, comida, y por estos días, vacunas.
MEDIDAS EN CUESTIONAMIENTO
Pero este ausentismo de los
miembros de mesa, sumado a las tardanzas, nos dejaría ver las consecuencias en
los próximos días. Esto porque las medidas adoptadas para sacar el proceso
electoral adelante no habrían contado con criterios epidemiológicos que
planteen una estrategia para prevenir la propagación del coronavirus.
Según el epidemiólogo Antonio
Quispe, la ONPE solicitó un presupuesto para recibir asesoría externa y
establecer protocolos de bioseguridad en las elecciones, pero finalmente se
decidió que lo hiciera el Ministerio de Salud (Minsa).
“Creo que el gobierno ha sido
extremadamente irresponsable porque en su momento la ONPE solicitó presupuesto
para contratar asesoría externa y lo que decidieron fue que sea el Minsa. Lejos
de tomar criterios epidemiológicos como su principal referencia para decidir,
han tomado criterios logísticos y económicos para organizar unas elecciones que
terminan poniendo en riesgo a la población”, manifestó.
Para el especialista, haber hecho
ir a las poblaciones vulnerables en el primer horario ha sido un error. Además,
que hayan centrado la atención en el uso individual de lapiceros o pediluvios,
medidas que no cuentan con sustento científico, ha reducido los protocolos al
“ridículo”. Esto empeorará para él por el hecho de no haber brindado
respiradores KN95 a los miembros de mesa, los cuales además de ser económicos,
son mucho más efectivos frente a la variante brasileña de la COVID-19 en
ambientes poco ventilados.
En diálogo con varios miembros de
mesa, estos nos reportaron que entre los implementos otorgados había una careta
y un sobre con mascarillas quirúrgicas.
“Nosotros recomendamos que de
preferencia usen dos mascarillas los que asisten a votar y que los miembros de
mesa lleven tres o cuatro mascarillas porque con el calor que hace transpiran y
se vuelven permeables”, afirmó Manuel Loayza, también especialista en
epidemiología.
CONTAGIOS PREVISTOS
Pero, frente a una movilización
masiva como la que se dio el domingo, ¿fueron o no suficientes las
disposiciones que se extendieron? Para ambos epidemiólogos existe un riesgo
latente que podrá verse recién a partir de la siguiente semana.
Para Quispe, esta posibilidad es
mucho más clara y el único responsable de lo que pueda suceder será el Minsa.
Manifiesta que estando en el peor momento de la segunda ola de contagios, hemos
agravado la situación con una seguidilla de eventos que se han dado desde la
Semana Santa.
“A toda la gente que ha venido
contagiada de Semana Santa la han mandado a votar en una movilización de
millones de personas. Entonces, no hay duda de que eso va a contribuir a un
aumento de contagios y en consecuencia de fallecidos” sentenció. (La República/Pamela
Huerta)




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