COVID-19: NO HAY SEÑALES DE TERCERA OLA, PESE A MAYOR PRESENCIA DE VARIANTE DELTA
· * Según expertos. La posible razón es la alta
infección que hubo en primera y segunda ola. También la vacunación.
En el país, las cifras de la COVID-19 se mantienen en descenso a pesar de la presencia de variantes de alta transmisión como la delta. ¿Entonces, a qué se debe el retraso de una tercera ola?
El investigador de la Universidad
Científica del Sur Percy Mayta-Tristán, el decano del Colegio Médico, Miguel
Palacios, y el virólogo Juan More Bayona coinciden en que el surgimiento de una
tercera ola de contagios en el país se sigue postergando debido a que gran
parte de la población se infectó en los momentos más críticos de la primera y
segunda ola.
El decano del CMP explica que van
cinco meses de cifras en descenso y “es posible que la variante lambda haya
contenido el avance de delta. Y es probable que más del 50% del país ya se haya
infectado con el virus”.
Sin embargo, dice que la pandemia
es impredecible y si la delta vence a la lambda, la primera sería la
predominante y en un mes colapsaría el sistema de salud. “Si llegamos a enero y
no hay tercera ola, es posible que la enfermedad se vuelva endémica, es decir,
tendría poco impacto”, agrega Palacios
Por eso, señala que en estos
cinco meses ya debimos haber tomado las medidas para cerrar la brecha de
oxígeno, pruebas moleculares y camas UCI.
Por su parte, Juan More Bayona
refiere que la inmunidad protectora se mantiene independientemente de la
variante que haya llegado al país.
“El Perú ha sufrido dos olas
brutales que han generado que gran parte de la población haya desarrollado
cierto grado inmunológico”.
El decano del CMP señala que ya
debimos haber tomado las medidas para cerrar la brecha de oxígeno, pruebas
moleculares y camas UCI. Foto: La República
El decano del CMP señala que ya
debimos haber tomado las medidas para cerrar la brecha de oxígeno, pruebas
moleculares y camas UCI. Foto: La República
Resalta que la infección es
heterogénea, pues aquellos que superaron la enfermedad grave tienden a
desarrollar una mayor respuesta inmune que los protege de diferentes variantes,
mientras que los individuos que superan la enfermedad asintomática o leve no
logran esto.
“Y esa inmunidad a nivel
poblacional que se pudo haber alcanzado en adición a la vacunación, que aún es
baja (33% con dos dosis), está contribuyendo a que el virus no se disemine como
esperaríamos, pese a que la variante delta está incrementando”.
Por eso, insiste en que se debe
acelerar la vacunación. “Mientras más vacunemos, el riesgo de otra ola es
menor”.
Por su parte, Percy Mayta-Tristán
advierte que desde diciembre no tenemos una nueva actualización de cómo cambió
la seroprevalencia, es decir, cuantas personas se infectaron con el virus. “Y
esto es importante conocer porque la protección ideal viene a partir de las
vacunas”, explica.
“Una potencial explicación de por
qué todavía no hay una tercera ola es justamente porque debe haber una alta prevalencia,
mucho mayor que la primera ola, evidentemente sumada al proceso de vacunación”.
Mayta-Tristán agrega que para
mantenernos en descenso se deben continuar las medidas que funcionan, como el
uso de la mascarilla, rastrear el virus y estar atentos a la evolución por cada
provincia y ciudad.
Otros países de Sudamérica
también han logrado esquivar a la variante delta y retrasar una nueva ola de
contagios.
Expertos de Chile y Brasil
coinciden en que la “competencia” entre las variantes y la vacunación
diversificada son algunas de las razones por las que aún no registran
incrementos acelerados de contagios ni aumento de decesos por el Covid-19. Para
Chile, la inmunización ha sido fundamental para evitar rebrotes, así como el
uso de vacunas de diferentes laboratorios. En Brasil, los casos de delta están
a la baja.
CIFRAS
Los casos acumulados de contagios
suman 2.167.652, mientras que los decesos 199.036, según el reporte del Minsa.
En las últimas 24 horas se registraron 133 casos nuevos y 19 fallecidos. (La
República/Jesica León)


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