¿QUÉ ES EL SÍNDROME DE LA CARA VACÍA Y CÓMO PODRÍA AFECTAR A LA POBLACIÓN?
* Psiquiatra advierte casos de
ansiedad asociados al retiro de la mascarilla tras dos años de pandemia.
A partir del 1 de octubre, el uso de la mascarilla pasó a ser opcional en lugares abiertos o cerrados con buena ventilación. Y aunque se trata de una medida esperada por muchas personas, algunos expertos advierten que podría desencadenar el "síndrome de la cara vacía". Aquí te explicamos en qué consiste.
El Gobierno oficializó, mediante
el Decreto Supremo 118-2022-PCM, que el uso de la mascarilla será obligatorio
únicamente en establecimientos de salud, en el transporte terrestre de personas
y en espacios cerrados sin ventilación, dejando su uso facultativo en lugares
abiertos o de buena ventilación.
ANGUSTIA Y MIEDO
El "síndrome de la cara
vacía" es una variante del denominado “síndrome de la cabaña”, por el cual
diversas personas, incluyendo niños, experimentan angustia y ansiedad al salir
de casa por miedo al contagio, explicó Carlos Vera, psiquiatra del hospital Emergencias
Grau de EsSalud en entrevista con la Agencia Andina.
En Perú, el "síndrome de la
cara vacía" se manifiesta en personas que, durante el proceso de retirarse
la mascarilla, experimentan sentimientos de inseguridad por tener que abandonar
esta “barrera” protectora. Esta ansiedad se suma a otras desencadenadas durante
la pandemia.
“Por ejemplo, la que experimentan
los adultos que han debido asumir enormes gastos en entierros, sepelios, llevar
las cenizas de familiares, padecer algunas con secuelas del covid-19. Esta
enfermedad ha causado bastante depresión y muchos problemas, además de
económicos, mentales”, explicó.
DEPENDENCIA A LA MASCARILLA
Vera destacó que los casos de
ansiedad en niños suelen recuperarse más rápido, lo que no ocurre entre los
adultos, que pueden tomar hasta un año.
El experto señaló que los
síntomas de este síndrome son más notorios en las mujeres, ya que “no solamente
han sido pacientes, sino también cuidadoras de adultos mayores, han cuidado
además a sus esposos e hijos”, por lo que este cambio genera en ellas una falta
de protección.
En relación con las personas que
se niegan a abandonar el uso de la mascarilla, el psiquiatra recomienda
respetar su decisión y no forzarlas. Lo mejor es que “quitársela no sea algo
obligatorio, sino que puedan hacerlo con calma, siguiendo su proceso de duelo
natural, de aceptación”.
Aconsejó que los adultos mayores
y las personas con patologías o comorbilidades sigan usando la mascarilla hasta
aumentar la cobertura de la tercera dosis a escala nacional.
Por último, precisó que si alguna
persona presenta dependencia a la mascarilla en situaciones que no son
necesarias ni peligrosas, acuda a cualquier centro de salud mental del país
para tener un mejor diagnóstico sobre su necesidad de estar permanentemente
protegido. (Andina)

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