CAÑETE: ¿CÓMO SE VOLVIÓ EL DESIERTO EN UN VALLE FÉRTIL? CONOCE EL SITIO ARQUEOLÓGICO CERRO DE ORO
* Estudios en el sitio arqueológico
Cerro de Oro en Cañete revelan las estrategias de los antiguos peruanos en el
territorio.
Hace varios siglos, el río Cañete solo irrigaba unas cuantas tierras aledañas a su paso. El resto lucía yermo y la población se apiñaba cerca del agua ribereña.
Sin embargo, en un momento dado,
el paisaje cambió. La abundancia de cultivos estuvo de la mano del aumento de
la población y el crecimiento del área agrícola. Era una época prehispánica en
la que los aparentes terrales se convirtieron en un valle verde.
Desde hace más de una década se
buscan respuestas para la pregunta ¿qué sucedió para que se diera este
cambio?
La arqueóloga Francesca
Fernandini busca la respuesta en el sitio arqueológico Cerro de Oro, que
presenta ocupación humana de alrededor de un milenio.
EL INGENIO
Éste lugar se encuentra a una
buena distancia del río Cañete. Son 13 kilómetros que demandaron que los
antiguos habitantes tuvieran conocimientos de ingeniería hidráulica para hacer
los canales respectivos.
La población de este centro
urbano la calcula Fernandini en alrededor de 8,000 personas en su mejor
momento.
“Los habitantes fueron los que
transformaron el valle. Gracias a ellos se volvió fértil”, resaltó la
especialista.
La franja útil para la
agricultura antes de que se construyera la red de canales era de tan solo 3
kilómetros. La distancia de Cerro de Oro da cuenta de la magnitud del trabajo
que se hizo en este lugar.
Incluso, muchos de los canales
siguen en actividad hasta la actualidad. Añadido a eso, es que el terreno que
se regó era muy bueno para la siembra de diferentes productos.
La arqueóloga indica que aún no
se determina a qué cultura corresponde Cerro de Oro. La razón es que es
contemporánea tanto con los nascas como con los limas.
Los objetos encontrados en esta
zona tienen la peculiaridad de tener características de ambas civilizaciones.
No obstante, Fernandini baraja que pueda ser una cultura diferente.
“Es un área que no se ha tenido
clara la filiación de sus habitantes prehispánicos”, comentó a este medio de
comunicación.
LA ALIMENTACIÓN
Un dato muy interesante que han
determinado los estudios es cuándo ingresó el uso del guano como fertilizante.
El cálculo que dan es el año 600 después de Cristo en que el abono enriqueció
la tierra del valle.
La manera de percatarse de ello es el examen químico de los huesos de los seres humanos. Al hacerlo se descubre si tienen cierto isótopo que solo se encuentra cuando uno ha sido alimentado con productos agrícolas que han sido abonados.
Asimismo, esta peculiaridad
hallada en los huesos ayuda a saber que hubo población que emigró de adulta a
este valle.
Es un aspecto clave para entender
la evolución de la civilización que aquí se asentó. El uso de los fertilizantes
complementó la labor que cumplen las redes de canales.
El abono y el agua hicieron más
productiva esta tierra, generando suficientes alimentos para el mantenimiento
de una población relativamente numerosa.
Asimismo, también generó un
exceso de recursos, lo que permitía el comercio con otras localidades y el
abastecimiento para épocas de escasez.
Ello también explicaría la
existencia de almacenes donde se guardaba la sobreproducción.
PLANIFICACIÓN
Otro aspecto que resalta
Fernandini es que la arquitectura es muy similar en todo el complejo. Lo que
es, en opinión de la experta, una muestra de que se planificó la ubicación y
construcción del sitio de Cerro de Oro.
Añade que se esta urbe se dio en
una época en que no eran habituales los centros residenciales con numerosos
habitantes.
DATOS
La abundante cerámica que se ha
hallado en el sitio arqueológico presenta el horror al vacío y la estética
típica de los nascas, pero también el uso de temática y de colores de la
cultura Lima.
Se acaba de publicar el libro
Cerro de Oro. Mil años de historia en la costa sur del Perú.
La edición ha estado a cargo de
la directora de la carrera de Arqueología en la Pontificia Universidad Católica
del Perú, Francesca Fernandini Parodi.
Han participado en esta
publicación 15 especialistas con diferentes artículos que abordan la historia
desde varios puntos. (El Peruano/Ernesto Carlín Gereda)





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