
"LOS REPARTIDORES DE AGUA"… Por: Felipe G. Huamán Gutiérrez. Imperial (distrito de la provincia de Cañete) en sus inicios, no tenía agua potable, fluido eléctrico, ni desagües. Las casas apenas tenían silos, y las aguas usadas del lavado y aseo personal regaban las calles, que eran de polvo, sin asfalto alguno. La vida en el pueblo crecía en comercio y en familias; y así, las autoridades levantaron una poza en la curva del camino hacia Carmen Alto y Alminares, donde, con una motobomba, extraían agua de las entrañas de la tierra. Esta agua era un tesoro que, como si de un ritual se tratara, subía a cilindros sobre camiones. Hombres y muchachos recorrían luego las calles de Imperial, vendiendo aquel recurso que llegaba en “latas” hasta cada hogar. Recuerdo especialmente al Señor Chumpitaz, al Señor Sánchez y el popular “Felipito”, quienes, junto a sus ayudantes, llevaban el agua a quienes más la necesitaban. Los jóvenes repartidores avanzaban a paso ágil, casi a la carrera, c...