¿FELIZ NAVIDAD? O ¿GANANDO VOTOS?...Por: Juan Percy Sánchez Samán
Son los días en donde las plazas de las ciudades se adornan de luces multicolores y vibrantes, en algunas se ha levantado una estructura cónica de fierros simulando ser un árbol envuelto con serpentinas de color verde rodeada de pequeños bombillos parpadeantes, y cajas envueltas con papeles de colores llamativos colgados por todos lados del arbolito inerte simulando ser regalos. Llegó el mes de diciembre y con él los aires de las fiestas navideñas; los más entusiastas son los pequeños, esperando que Santa Claus ingrese por la chimenea para dejarle los regalos debajo del árbol de navidad de sus casas, por supuesto que, en nuestro país, donde la clase política orate y delincuente sale a voz en cuello con expresiones desatinadas defendiendo la corrupción, con una presidente expresando que es posible y suficiente almorzar con diez soles, un congresista ya fallecido quien dijera que el sueldo mínimo es el adecuado y debe alcanzar y los ciudadanos no necesitaban más, y en donde un ministro sale diciendo que vivimos en un país donde nadie pasa hambre porque comemos contundente; debemos de ser conscientes que en Perú son muy pocas las viviendas con chimeneas, en nuestro país, el Viejito Pascuero, Papanoel, o Santa Claus, deberá de levantar las esteras, tal vez las calaminas, o, con mucho cuidado apartar el plástico que hace las veces de techo de las viviendas de nuestros conciudadanos, y al no encontrar ningún arbolito de navidad buscar algún rincón donde dejar el regalo para los niños. Por supuesto, estas expresiones son sólo metáfora.
Esta época del año arrastra
también a los autodenominados “BUENA GENTE”, estos seres regalones con recursos
de la misma ciudadanía, quienes son incapaces de meter las manos a su bolsillo
y sacar de la suya para ayudar a la ciudadanía, y si lo hacen, solo es buscando
un beneficio. Estos seres diabólicos actúan de la mano de la destrucción del
prójimo quitándole a la ciudad y al ciudadano para rodearse de un buen vivir y
bienes materiales. Demos una miradita a nuestro alrededor, pero también
observemos un poco el pasado, ex gobernadores, ex consejeros, ex alcaldes, ex
regidores, la cofradía de funcionarios y el variopinto cardumen de pirañas del
sector público. Con tranquilidad y paciencia siéntense en un sofá, en una
silla, o en el suelo, donde se sientan más cómodos y tómense la molestia de
observar que los personajes de ayer, son los mismo de hoy, y aquellos que
quieren ser mañana, no solo se autodenominan “los buena gente”, también se
colocan pancartas en sus espaldas y en su frente diciendo ser los expertos en
gestión pública. Hagámonos una sola y simple pregunta ¿Cuánto ha desarrollado
la región? ¿Cuánto nuestra provincia?, ¿Cuánto nuestro distrito?, por las redes
sociales algunos personajes, quienes se dicen ser comunicadores de la sociedad
intentan dar claridad y brillo a la opacidad, se dedican a aplaudir a los
gobernantes de turno quienes regalan con el propio dinero de la comuna, no
crean ustedes que ellos abren su billetera, estos tipejos no aportan un sol a
la sociedad.
Tengamos cuidado que estos
especímenes tenebrosos se han convertido en especialistas de la sobrevaluación
de bienes, y aquellos regalos engañosos de poca durabilidad pintan en sus
facturas valores exorbitantes, por supuesto a beneficio de ellos, quienes siempre
van mordiendo por todos lados. Cada ciudadano debe de ser protestante del mal
actuar de nuestros gobernantes, y no vendan sus conciencias por un puestito de
trabajo, por un servicio, por una publicidad; debemos de tener la valentía de
SEÑALAR Y DENUNCAR LO QUE SE HACE MAL, aunque nuestro aparato de justicia no es
el de los mejores, aun se ven pinceladas de hacer justicia. Entendamos que
quien obra mal, debe de pagar, quien daña a la sociedad debe de ser condenado,
para eso es la labor de cada uno de nosotros no convertirnos en apoyadores de
quienes retrasan el desarrollo ciudadano, no vivamos en la hipocresía de
intentar hacer ángeles de estos seres demoniacos.

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