HALLAZGOS EN ÁSPERO APORTAN ELEMENTOS CLAVES PARA ENTENDER LA CIVILIZACIÓN CARAL
* Sitio arqueológico de Supe Puerto
fue hogar de damas de élite y punto de observaciones astronómicas.
Los hallazgos de tumbas y cuerpos efectuados en la zona conocida como La Huaca de los Ídolos en el sitio arqueológico de Áspero, dan cuenta de detalles que vienen ayudando a entender mejor la importancia y estructura de la Civilización Caral que se desarrolló al norte de Lima, entre las provincias de Barranca y Huaura.
El pasado fin de semana se
celebraron dos décadas de investigaciones en este lugar, ubicado en el distrito
de Supe Puerto, en la provincia limeña de Barranca. Una localidad que entre los
años 50 y 60 sedujo con sus playas a intelectuales como José María Arguedas,
Fernando de Szyszlo y la poetisa Blanca Varela, quien dedicó ‘Ese puerto
existe’, su primer poemario, a esta ciudad.
Para 1994, cuando se iniciaron
las investigaciones que derivaron en el descubrimiento de la Ciudad Sagrada de
Caral, en Supe, el fulgor del puerto había menguado. Lejanos ya los días en los
que la extracción de anchoveta para elaborar harina de pescado convirtiera a
esta zona y al Perú en una potencia pesquera mundial, el deterioro
socioeconómico de la zona se agudizó.
La arqueóloga Ruth Shady,
artífice del descubrimiento de Caral, refiere que investigar la relación entre
la Ciudad Sagrada y Áspero resultaba necesaria para entender determinados
aspectos de esa civilización. Pero el lugar se había convertido en un basural y
tuvo que sacarse de él 8400 toneladas de desechos a fin de mejorar las
investigaciones; labor culminada en 2005.
Los hallazgos permitieron
determinar que entre Áspero y Caral había una complementariedad en lo que
respecta al aspecto económico y alimenticio. La primera ofrecía a la segunda
los frutos de la pesca marina y la segunda se dedicaba a la actividad agrícola
para procurarse alimentos que servían para la autosubsistencia y para el
trueque, señala.
MUJERES EMPODERADAS
El más reciente hallazgo en La
Huaca de los Ídolos, se produjo este año al encontrarse la tumba de una mujer
envuelta cuidadosamente en telas y acompañada de diversos objetos; algunos de
ellos provenientes de la amazonia y de la región andina.
Estos detalles, así como la
técnica utilizada para la conservación del cadáver, abren nuevas ventanas para
configurar las características de esta civilización.
Miguel Valqui, arqueólogo
encargado de la sede Áspero de la Zona Arqueológica de Caral, resalta que en el
mismo lugar de dicho hallazgo, se hayan encontrado otros dos cuerpos
aparentemente pertenecientes a personajes encumbrados en esta sociedad.
Estos, en comparación con otras
tumbas, dan cuenta de una marcada jerarquización que posiblemente no solo se
hacía patente en los ritos fúnebres, sino en toda interacción social, señala el
estudioso.
Así, en el año 2016, fue hallada
en ese mismo lugar la llamada Dama de los 4 Tupus (prendedores); una mujer que
fue enterrada junto a adornos y objetos que revelaban su importancia social. A
partir de ese hallazgo, se puso de relieve la importancia de la participación
de las mujeres en esta civilización.
En la misma zona de la Huaca de
los Ídolos se halló en 2019 al Varón de Élite; un personaje también enterrado
junto a diversos objetos que dan cuenta de su prominencia social; lo mismo que
se desprende de la forma en que se encontró, en 2025, a la Dama de Élite o Dama
de las Aves.
COSTA, SIERRA Y SELVA
El ajuar funerario que acompañó
el cuerpo de esta mujer hallada en la Huaca de los Ídolos, incluía tres mates
con forma de botella y una cesta, todos colocados sobre una esterilla hecha de
totora; material ampliamente disponible hasta ahora en el lugar.
En otras cestas de junco se
hallaron una aguja, la concha de un caracol gigante, y un pico de tucán al que
se le habían incrustado cuentas o fragmentos de minerales de color verde y
pardo. Estos objetos, son de procedencia amazónica, refiere Valqui.
A todo esto, se suma un objeto
ornamentado con plumas de aves que provendrían de la selva. Este es una de mas
muestras más antiguas del uso de tales objetos en el Perú, indica el
arqueólogo.
En otra de las cestas, tejidos
hechos de lana y una treintena de camotes, que dan cuenta de una toma de
contacto con la región andina. El ajuar se completa con redes y telas; objetos
que revelarían la participación de esta mujer en determinadas actividades.
Los objetos que iban
encontrándose en el lugar en el que finalmente se halló a la Dama de Élite,
motivaron a los arqueólogos a que se pidiera el concurso de más personal
especializado para realizar esa tarea. Así, un equipo de ocho especialistas
concretó, en un plazo de dos semanas, este trascendental descubrimiento.
ARQUITECTURA ANTISÍSMICA
Áspero reúne características
propias de los doce centros urbanos que se han identificado como parte de la
civilización Caral. Estas comprenden similares esquemas en lo que respecta a
tipos arquitectónicos y a técnicas de construcción.
Por sus peculiaridades, estas
últimas han llamado la atención de investigadores de diversas partes del mundo.
Ruth Shady resalta que científicos japoneses se han acercado a Caral para
intentar determinar cómo es que varias de estas edificaciones han permanecido
en pie, estando en un territorio tan sísmico como el de la costa central
peruana.
Conocer la técnica denominada
shicra ayuda a entender mejor este aspecto, dice Miguel Valqui. Esta comprendía
el uso de totora y juncos para hacer una suerte de paquetes en cuyo interior se
colocaban las piedras con las que se hacían los muros y paredes.
El arqueólogo señala que esta
conjunción de materiales -provenientes los de origen vegetal del Totoral de los
Patos, aun existente al borde del litoral de Áspero- suplía de buena manera la
ausencia de adobe en la arquitectura de Caral. Su aplicación podría equipararse
al uso que se les da a las geomallas en zonas rocosas, a fin de evitar que haya
derrumbes y deslizamientos.
En Áspero, el empleo de esta
técnica se aprecia claramente en las edificaciones que se encuentran en el
sector B de La Huaca de los Ídolos, pero también en otros puntos donde esta
civilización tuvo presencia, como Vichama, por ejemplo. Los habitantes de Caral
tenían claro, 5 mil años antes de Cristo, la importancia de darle a sus
edificaciones un cariz sismorresistente.
PLATAFORMA PARA LA ASTRONOMÍA
Además de las edificaciones que se encuentran en las zonas de La Huaca de los ídolos, Huaca Alta y la Huaca de los Sacrificios, Áspero sorprende al visitante con un espacio dedicado a la astronomía, cuya estructura recuerda a la del intihuatana incaico y cusqueño, por ejemplo.
“Posiblemente este haya sido
utilizado para mejorar las labores de pesca y agricultura de acuerdo al tiempo
y la posición de los astros”, refiere Miguel Valqui respecto a las dos
plataformas ubicadas una junta a la otra, cada una con una piedra de forma rectangular
perfectamente pulida erigida sobre ellas.
Estas se encuentran en una
especie de meseta abierta. Desde ese punto se puede apreciar con claridad la
plaza central de Áspero, así como el mar adyacente al litoral, por lo cual se
estima que, además de sus fines astronómicos, este era un puesto de control y
observación.
En cuanto al uso de herramientas
de esa índole en Caral, Valqui refiere que en la Ciudad Sagrada hay una piedra
de estructura similar cuyo uso podría haber sido análogo al de las que se
encuentran en Áspero. Pero, por el momento este es el único espacio vinculado a
la astronomía encontrado en el ámbito geográfico en el que se desarrolló la
civilización más antigua de América.
Esta -recalca una vez más Ruth
Shady- no tuvo necesidad de establecer posiciones ofensivas ni defensivas, como
vienen revelando sus estructuras arquitectónicas, carentes de amurallamientos.
Los objetos encontrados no incluyen hasta ahora armas, lo cual abona a favor de
la hipotesis que sitúa a Caral como una civilización eminentemente pacífica.
CONCIENCIA E IDENTIDAD
Áspero acaba de celebrar el
vigésimo aniversario del inicio de las investigaciones arqueológicas que han
revalorado su perfil e importancia. Las actividades festivas, agrupadas bajo el
nombre de ‘Áspero Raymi’, tuvieron una participación importante de estudiantes
de educación básica, que manifestaron una notoria identificación con el pasado
del lugar en el que les ha tocado vivir.
El Ministerio de Cultura, entidad
a la cual está adscrita la Zona Arqueológica de Caral, ha desarrollado acciones
tendientes a reforzar la identidad de los pobladores de Supe Puerto, a través
de una subdirección abocada a establecer relaciones con este grupo humano.
A tenor de lo apreciado en el
lugar, la estrategia es la de vincular con el presente las tradiciones
culturales propias de esta civilización. Ello se puso de manifiesto durante las
festividades a través de interpretaciones, actuaciones y representaciones
coloridas y sentidas.
“No queremos que nuestras
investigaciones se queden en el mundo académico, sino que estén encaminadas
hacia toda la sociedad”, refiere Ruth Shady.
La arqueóloga manifiesta estar
segura de que conocer aspectos propios de la vida de los habitantes de Caral,
como el alto grado de desarrollo que alcanzaron, así como el protagonismo de
sus mujeres en la vida social, reforzarán la identidad comunitaria y cultural
de los residentes de Supe Puerto, y de los peruanos en general. (Andina/Fidel
Gutiérrez Mendoza)


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