CAÑETE: DULCE CON RECUERDO A INFANCIA…DOÑA AUGUSTA CAUTIVA A LAS NUEVAS GENERACIONES CON SUS RICOS POTAJES EN SAN LUIS.
* Postre lleno de tradición y
costumbre de usuaria de Pensión 65.
“Una de las formas más hermosas de demostrar amor y dejar huella en los niños es prepararles platos llenos de emoción y cariño”, reflexiona Augusta Ricardina Manzo Audante, una mujer de 68 años que conoce recetas mágicas de la cocina tradicional de Cañete, como el extraordinario dulce de camote, uno de los potajes más emblemáticos de su localidad y que busca revalorar en nuestra gastronomía nacional.
En el mes en que se conmemora el
Día de la Cultura Afroperuana, doña Augusta comparte los secretos para lograr
un delicioso dulce de camote, un manjar que exhibe en los encuentros de Saberes
Productivos, que organizan el programa Pensión 65 y el gobierno local para
promover los conocimientos de los adultos mayores.
“Nuestras costumbres deben ganar
espacio en los más pequeños porque cuando ellos prueban un plato se alimentan y
recuerdan a sus abuelitos, cómo los ayudaban a colocar los cubiertos, los
almuerzos al mediodía y luego la sobremesa. Todo eso queda en los niños, que
cuando crecen y reconocen un sabor de infancia son los más felices”,
manifiesta.
Manzo Audante ha ganado
popularidad en Cañete por sus diferentes preparaciones, como la tradicional
carapulcra de chancho con sopa seca, los tamales que se disfrutan en las
primeras horas del día junto con un reconfortante café cargado, y el dulce de
camote, que alegra el alma de todos sus comensales.
LLENA DE INSPIRACIÓN
Augusta Ricardina ha mejorado su
calidad de vida desde que es usuaria de Pensión 65 porque además de cobrar la
subvención económica, que ahora es de 350 soles, demuestra su talento en la
cocina mediante la Intervención de Saberes Productivos. “Prueban mis potajes y
me piden la receta”, menciona.
“Por ejemplo, para el dulce de
camote pongo a hervir canela, anís y clavo de olor. En otra olla coloco azúcar
para quemarla un poquito, darle un tostadito especial hasta que agarre un punto
caramelo. Después de unos minutos, en esa olla pongo una hoja de higo y cáscara
de naranja. Todo eso dará mayor sabor al concentrado. Para esto, ya debemos
tener los camotes pelados y cortados, para luego incluirlos. Antes de terminar,
ponemos el primer hervor que hicimos a la olla del azúcar, al igual que un jugo
de naranja con un poco de limón. Lo dejamos en el fuego y listo”, indicó Manzo.
Cuando el postre está servido
todo indica que cada bocado generará un viaje al pasado. “Definitivamente, es
un dulce con recuerdo a infancia”, concluye emocionada la sexagenaria, que
continuará transmitiendo su amor y cultura en cada una de sus preparaciones.
LEGADO DE SU MAMÁ
Con un profundo cariño, Augusta
cuenta que todo lo aprendió de su madre. “Ella hacía tamales y me llamó la
atención ver cómo los preparaba. Con el tiempo, me enseñó a hacer frejol
colado, la carapulcra con sopa seca y muchas cosas más de la cultura afroperuana.
Tengo otras 2 hermanas que también cocinan y queremos que nuestras recetas
lleguen a diferentes partes del mundo”, enfatiza. (El Peruano)


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