HUARAL: HALLAZGO MONUMENTAL EN SITIO ARQUEOLÓGICO SAN JACINTO DE HACE MÁS DE 4,000 AÑOS
Un hallazgo arqueológico de gran trascendencia se produjo hace unas semanas en el sitio arqueológico San Jacinto, ubicado en la localidad de Campo Grande, en el valle de Chancay, en la provincia limeña de Huaral. El arqueólogo Christian Cancho Ruiz descubrió el frontis y la entrada principal del atrio de un templo prehispánico que datan de hace más de 4,000 años de antigüedad y que forman parte de un conjunto arquitectónico de monumentales dimensiones.
Cancho Ruiz considera que San
Jacinto podría ser considerado el templo más grande de toda la costa central
del Perú. Este complejo monumental, que se extiende por más de 30 hectáreas y
alcanza los 30 metros de altura en su montículo central, está vinculado a la
tradición arquitectónica de los templos en forma de U, característicos de las
antiguas construcciones de costa central durante el segundo y primer milenio
a.C., en el periodo formativo y podría representar una de las construcciones
más tempranas de la región.
Indicó que en la temporada de
investigación anterior (2023) ya se había hallado el edificio monumental
escalonado con unas escaleras impresionantes que conducían al atrio del templo.
Este 2025 los trabajos se concentraron en la excavación de la cima del citado
edificio. “Para nuestra sorpresa hallamos un templo completamente diferente que
a pesar de ser más temprano ya exhibía una monumentalidad y una complejidad
increíble.
EL ATRIO Y EL TEMPLO ANTIGUO
El investigador peruano explicó
que este atrio formaba parte del recinto principal de un templo antiguo que se
encontraba enterrado por otras estructuras construidas con posterioridad. Este
atrio contaba con una antecámara con un piso muy conservado. “El trabajo de
investigación permitió descubrir un edificio monumental con una escalera que
conducía al atrio principal de un templo primigenio. Este edificio estaba
construido con muros de piedra de río y adobes enlucidos que se edificaron
siguiendo técnicas constructivas que muestran un manejo avanzado de materiales.
“El frontis del templo temprano,
conservado con gran detalle, presenta un diseño escalonado, nichos monumentales
y paredes de hasta 3.5 metros de altura con frisos polícromos de seres híbridos
-mezcla de atributos humanos y animales-. Una particularidad es la inclinación
de los muros, interpretada como una solución antisísmica milenios antes de las
innovaciones incas”, aseveró.
El investigador de la Universidad
de Virginia indicó que esta edificación se asemeja a templos de la costa norte
por la presencia de frisos polícromos de seres híbridos. “Estos frisos se
encuentran destruidos, pero si se han hallado fragmentos de frisos en el lugar.
De acuerdo a la hipótesis de
Christian Cancho, San Jacinto no era un centro administrativo ni habitacional,
sino un espacio ritual de convergencia comunitaria, donde distintos colectivos
acudían para prácticas ceremoniales. “La presencia de cerámica proveniente de
diversas regiones confirma que el sitio fue un punto de encuentro
interregional”, subrayó.
Lo más sorprendente de esta
construcción es que se encontraba sellado. “Este se dio dentro de un contexto
ritual que involucró la destrucción parcial del atrio, en especial de las
figuras representadas, lo cual es bastante inusual, y que se dio dentro de un
contexto también de festines durante el proceso, ¿no? Es decir, que, pues, hubo
gente que, pues, estuvo comiendo y viviendo mientras se hacían las labores del
sellado de estos edificios.
CONTEXTO CULTURAL E HISTÓRICO
Aunque no se atribuye a una
cultura específica, San Jacinto refleja la existencia de una entidad
sociopolítica comunal temprana, capaz de organizar grandes obras monumentales.
Posteriormente, entierros intrusivos de la cultura Chancay y la acción de huaqueros
afectaron parte del sitio.
Lo más sorprendente es que, a
diferencia de otros templos andinos que crecieron gradualmente, San Jacinto fue
concebido como monumental desde su origen. En ese aspecto, Cancho revela que
desde su primera etapa San Jacinto ya contaba con muros de más de ocho metros
de altura, lo que lo convierte en un referente único para entender el inicio de
la complejidad social en los Andes centrales.
IMPORTANCIA DEL HALLAZGO
El investigador afirma que el
proyecto aporta claves inéditas para comprender los procesos constructivos de
los complejos en U en el Perú prehispánico, hasta ahora poco excavados. Además,
sitúa al valle de Chancay como una de las zonas con mayor concentración de
estos monumentos.
Según el arqueólogo, este
descubrimiento no solo enriquece la investigación académica internacional, sino
que también ha despertado el interés de las comunidades locales y autoridades,
abriendo la posibilidad de convertir a San Jacinto en un nuevo circuito
turístico cultural de Lima.
Cancho resalta que el templo fue
concebido como una construcción monumental desde un primer momento, con muros
de más de ocho metros de altura como la que se halló en 2023 y que sobre ella
se construyeron otras plataformas. “A diferencia de otros complejos que
empiezan siendo pequeños y se van haciendo grandes conforme se realizan
superposiciones, en San Jacinto la edificación ya era grande desde su momento
inicial.
El nuevo edificio se construye
encima, pero tiene mayor volumen, pero respeta la configuración del templo
viejo, respetando la configuración inicial y manteniendo las mismas prácticas
constructivas, con ligeros cambios de diseño.
FINANCIAMIENTO DE LA
INVESTIGACIÓN
Christian Cancho encabeza esta investigación arqueológica. Precisó que en la temporada de 2023 tuvo el financiamiento de la University of Virginia, gracias a las becas que postuló para obtener su doctorado; y de la APS (American Philosophical Society). Para la temporada de este 2025 el esponsor de su investigación es NSF (National Science Foundation), instituciones de los Estados Unidos. (ANDINA/Moisés Aylas Ortiz)
Comentarios
Publicar un comentario