ELECCIONES 2026: NINGUNO DE LOS 36 CANDIDATOS PRESIDENCIALES GENERA CONFIANZA
* Una encuesta nacional de Ipsos
revela que la mayoría de peruanos no confiaría sus llaves ni compartiría su
mesa con ningún aspirante a Palacio de Gobierno.
Un total de 36 variopintos personajes recorren por estos días calles, plazas y ciudades con la esperanza de que, en apenas dos meses, la ciudadanía les entregue su confianza para gobernar el país. Sin embargo, según las cifras de Ipsos que publica hoy Perú21, la realidad es muy distinta, ya que los peruanos no solo desconfían de todos los aspirantes al sillón de Pizarro, sino que ni siquiera están dispuestos a invitarles un plato de comida en su propio hogar.
A poco de la primera vuelta,
cabalga como gran favorito el descrédito, la desconfianza, el “ninguno”.
UN DÍGITO
Tal es el escepticismo de los
peruanos hacia los aspirantes presidenciales que el 61% confirma que no le
confiaría las llaves de su casa a ninguno si tuviese una emergencia familiar y
necesitara que cuidaran su casa y sus pertenencias.
El primer nombre que figura en la
lista es el de Rafael López Aliaga, de Renovación Popular, con un ínfimo 6%. El
viernes 13 de febrero, Perú21 publicó que Ipsos le otorgó el 12% de intención
de voto al exalcalde de Lima.
En tanto, el 49% respondió que no
invitaría a ningún candidato presidencial si tuviese la posibilidad de
ofrecerle un plato de comida en su casa. En esta consulta, quien sale mejor
posicionada es Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, aunque, otra vez, con un
irrisorio 8%, el mismo porcentaje de intención de voto que tiene actualmente.
DESCONFIANZA TOTAL
¿Por qué nos encontramos en un
escenario de desconfianza total? El psicólogo Roberto Lerner dijo que “el
contexto importa”.
“El Perú lleva décadas
registrando una de las tasas más bajas de confianza interpersonal en América
Latina cuando se pregunta si se puede confiar en la mayoría de las personas”,
refirió en conversación con Perú21.
En ese sentido, dijo que “la
desconfianza política no es, entonces, una anomalía, sino una extensión natural
de la desconfianza social”.
“No confiamos en los candidatos
porque, en general, no confiamos en desconocidos, instituciones ni sistemas. El
resultado es una democracia donde el voto no expresa adhesión, sino prevención.
No se busca a quién seguir, sino de quién defenderse. La política deja de ser
representación y pasa a ser gestión de amenazas”, continuó.
Esa coyuntura, dijo, “ayuda a
explicar la volatilidad electoral, los liderazgos efímeros y la imposibilidad
de construir proyectos políticos de largo plazo. Una sociedad que no presta sus
llaves difícilmente delega su futuro”.
Del mismo modo, la psicoterapeuta
Silvana Rizo Patrón señaló a este diario que “la confianza es un fenómeno
psíquico profundo e importante; es la capacidad de ponerse en manos del otro
sin garantías, con la fe de que actuará con cuidado” y, por el contrario, “es
esto precisamente lo que no tenemos en nuestros candidatos, y lo que más
necesitamos en quienes potencialmente manejarán a nuestro país”.
Los resultados de las dos
preguntas formuladas por Ipsos, añadió, “hablan de una confianza básica,
íntima, ya que ambas involucran la casa, que es lo más privado. Vemos en estos
resultados que la mayoría de la población está decepcionada y, claro, cómo no
estarlo si hemos tenido cuatro presidentes en los últimos cinco años y
gobiernos caracterizados por la corrupción y la incapacidad”.
“La segunda pregunta (sobre
invitar a almorzar a un candidato) me parece interesante, porque no mide solo
confianza, sino también algo cercano a la simpatía. Invitar a alguien a
almorzar a tu casa habla de quién te cae bien. El voto, por supuesto, tiene una
dimensión emocional importante, pero tampoco puede reducirse a eso. Tenemos que
votar por quien consideremos correcto, capaz y confiable. Confundir simpatía
con idoneidad es un riesgo que también dice mucho sobre cómo estamos
entendiendo la política”, expresó.
Por su parte, el psicólogo Jorge
Yamamoto manifestó a Perú21 que “es muy sorprendente la tremenda distancia
social que generan los candidatos”.
“Esto me hace recordar que, a
manera de broma, cuando voy a un evento y aparecen congresistas o candidatos,
suelo decir: “Uy, hay que cuidar la billetera”. El tema refleja lo que ya se ve
desde otros ángulos: la percepción de que los candidatos a las elecciones
recogen lo peor del país”, sostuvo.
Además, indicó que no permitir
que los candidatos entren a tu propia casa a almorzar “refleja la necesidad de
reestructurar los filtros electorales”.
“El Congreso se ha encargado de
cambiar los filtros para que cada vez más delincuentes entren a la contienda
electoral y aquí hay un gran llamado de atención a esos congresistas, para que
no hagan tanto roche y empiecen a poner filtros para que los criminales
organizados no entren a la política, sino más bien la gente sana y competente
que, de momento, sale curada de espanto”, aseveró.
Yamamoto señaló que los votantes
sienten desconfianza, mas no miedo, y por ello considera que “nos hemos
adormecido”.
“El político, a diferencia del
extorsionador o del choro común, no te cuadra en la calle. Si te cuadra, te
genera miedo, pero el robo de un político es amortiguado. Hay más desconfianza,
pero menos miedo. Eso está mal. Deberíamos tenerle miedo porque mucho más
peligroso es un presidente corrupto porque, dejando que la extorsión avance,
mata más que muchos extorsionadores”, finalizó. (PERÚ 21/Ricardo Monzón Kcomt)
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