LIMA PROVINCIAS: RONALD SOBERÓN Y EL COMPLOT QUE BUSCARÍA TUMBARSE AL NUEVO GOBERNADOR NICOLÁS BARRERA

*El presidente del Consejo Regional se mueve entre las sombras mientras el entorno de Rosa Vásquez lucha desesperadamente por recuperar el control del GORE Lima.

El rostro más visible del presunto complot contra la llegada del nuevo gobernador regional sería Ronald Soberón, actual presidente del Consejo Regional y hombre de absoluta confianza de la hoy prófuga exgobernadora Rosa Vásquez. La asunción del vicegobernador Nicolás Barrera al mando del Gobierno Regional de Lima no ha sido bien recibida por un sector del consejo, que en la última sesión extraordinaria ofreció un espectáculo vergonzoso intentando dilatar, torpedear y entrampar la suspensión de la sentenciada exautoridad.

Le buscaron cinco pies al gato. Inventaron argumentos. Estiraron el debate hasta el absurdo. Y los más desesperados fueron precisamente aquellos consejeros que hoy están metidos en campaña y sueñan con reciclarse políticamente en las próximas elecciones.

Porque aquí no se trata solo de una pelea administrativa. Lo que está en disputa es el control político y económico del Gobierno Regional de Lima.

Como ya es conocido, Rosa Vásquez dejó armada toda una estructura para mantenerse en el poder aun después de caer judicialmente. Para ello fusionó su movimiento “La Cholita” con el partido Alianza para el Progreso (APP) de César Acuña. Hoy, al menos ocho consejeros regionales también serían candidatos bajo la famosa “A”, según información política que ya circula abiertamente.

Pero el plan iba mucho más allá.

Según fuentes políticas y documentos oficiales publicados en el portal del Jurado Nacional de Elecciones, Vásquez Cuadrado habría colocado estratégicamente a personajes de su círculo más cercano como cabezas de lista para futuras candidaturas distritales, provinciales y regionales. Incluso impulsó la candidatura de su propia hija como vicegobernadora regional.

La obsesión de Rosa Vásquez nunca habría sido gobernar. Habría sido perpetuarse.

Todo esto, pese a una gestión marcada por denuncias de presuntos actos mafiosos, direccionamientos, manejos oscuros y millonarias irregularidades que actualmente siguen bajo investigación.

En ese escenario aparece Ronald Soberón, consejero por Barranca y hoy presidente del Consejo Regional, quien —según fuertes trascendidos internos— estaría moviendo fichas para hacer caer políticamente a Nicolás Barrera y quedarse con el control del Gobierno Regional de Lima desde su posición institucional.

Y sí, legalmente podría intentarlo.

Quedan pocos meses para el final de la gestión, pero el problema no sería el tiempo. El verdadero objetivo, según versiones que circulan en los pasillos del GORE Lima, sería recuperar el manejo de la maquinaria regional y del enorme presupuesto público que mueve la institución para ponerlo al servicio de las campañas políticas de la famosa “A”, donde hoy sobreviven reciclados varios integrantes de “La Cholita”, operadores políticos, allegados de Ramón y toda la vieja cúpula que durante años manejó el gobierno regional como si fuera una caja chica.

Dentro de la institución el ambiente ya es tóxico.

Funcionarios comentan por lo bajo que la orden sería no alinearse con el nuevo gobernador porque “en pocas semanas lo tumban”. También se habría pedido a varios directores y funcionarios no poner sus cargos a disposición porque el Consejo Regional estaría preparando el terreno para desestabilizar a Barrera.

Es decir: Nicolás Barrera es en el nuevo gobernador, pero administrativamente lo habrían dejado atado de manos.

Mientras tanto, las conspiraciones —que cada día suenan con más fuerza— seguirían cocinándose desde las sombras bajo el liderazgo político de Ronald Soberón, el más fiel chaleco de Rosa Vásquez. El objetivo sería claro: bloquear, desgastar y empujar al nuevo gobernador a cometer errores mientras esperan el momento exacto para sacarlo del camino.

¿La razón de tanto nerviosismo?

La plata.

Porque varios candidatos vinculados a la “A” ya habrían reconocido internamente que sin el respaldo económico y logístico del Gobierno Regional sus campañas están prácticamente muertas antes de empezar. Algunos incluso habrían deslizado la posibilidad de renunciar antes de oficializar candidaturas porque —según dijeron— “sin recursos van directo a una goleada”.

Así están hoy las cosas en el Gobierno Regional de Lima.

Los “choritos de La Cholita” no quieren perder el control. No quieren soltar el poder. Y, sobre todo, no quieren quedarse lejos del botín de guerra: el presupuesto regional.

Ese mismo dinero que podría definir quién sobrevive políticamente en las próximas elecciones de octubre, donde muchos de los mismos rostros de siempre intentan, otra vez, reciclarse para volver al poder. (PRENSA AL DÍA)

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