LOS VOTOS QUE PERDIÓ ROBERTO SÁNCHEZ Y QUE KEIKO FUJIMORI CAPTÓ

* Los comicios de 2026 son casi un calco de los de 2021. El cambio estuvo en la caída de respaldo del castillismo en plazas clave, que el fujimorismo aprovechó.

La eventual derrota electoral de la izquierda ante Keiko Fujimori es un trago amargo que será difícil de digerir. No solo porque Roberto Sánchez no pudo ganar a una candidata que llegaba de perder las últimas tres elecciones, sino porque plazas que hace cinco años respaldaron con convencimiento su causa, con el ahora condenado Pedro Castillo a la cabeza, esta vez le dieron la espalda.

Sánchez, nacido en Huaral, centró su campaña en adoptar la imagen del profesor chotano. En toda actividad política aparecía la foto de Castillo al lado del congresista.

El líder de Juntos por el Perú (JPP) usó hasta el sombrero cajamarquino y nombró sus viajes como “la ruta castillista”.

Su plan, sin duda, era capitalizar para sí mismo el voto que había llevado a Castillo Terrones, hoy preso por golpista, a ser mandatario.

Parecerse a él, vestirse como él y exigir su libertad —pensó el legislador— le asegurarían los votos para ganar. Sin embargo, la realidad le dio un portazo en la cara.

RESPALDO PERDIDO

El voto extranjero fue protagonista en los comicios de este año porque le permitió a Fujimori remontar los resultados, pero no fue determinante para inclinar la balanza a su favor.

De hecho, en comparación con 2021, la lideresa de Fuerza Popular tuvo un saldo negativo.

Si bien en 2026 sacó 63.38%, mientras que Sánchez alcanzó 36.61%, esa cifra representó una caída de -2.81% en la contabilidad.

En 2021 consiguió 66.19% sobre los 33.8% de Pedro Castillo, y no le alcanzó para superar a su contrincante.

Es decir, hoy, con menos votos a su favor fuera del Perú, el apoyo que le permite estar a poco de tomar el poder se consolidó en territorio nacional.

Los números no mienten. Hubo regiones clave en donde JPP esperó ganar cómodamente sin advertir que el fujimorismo le quitaría valiosos votos (ver mapa).

Una de ellas, claramente, es Cajamarca, la cuna del castillismo. En esta zona, pasó de tener 71.3% de apoyo en 2021 a 66.8% con Sánchez en 2026. Los 4.5 puntos porcentuales que perdió fueron hacia Keiko Fujimori, quien registra ahora 33.2% de los votos cajamarquinos.

Otros departamentos donde sucedieron desenlaces similares fueron Junín y Huánuco.

En el primero, Fujimori creció 3.2 puntos porcentuales y en el segundo 3.6. Los mismos números registró Sánchez, pero en negativo.

En Pasco, la candidata presidencial consiguió posicionarse mejor con respecto a hace cinco años.

Allí creció 4.6%, pasando de 34.6% a 39.2%; mientras su oponente vio cómo el respaldo a su propuesta castillista bajó de 65.4% a 60.8%.

Pero es Cusco la jurisdicción donde FP logró crecer 5 puntos porcentuales. En 2026, registró 21.86% de votos cuando en 2021 se ubicó con 16.8%.

El castillismo, en cambio, descendió de un cómodo 83.19% a 78.13%. Duro golpe.

Para el analista electoral Ronald Cross, la clave para el partido naranja fue despojar a Roberto Sánchez de algunos votos en circunscripciones que eran sus bastiones.

“Lo que ha hecho la diferencia son los pequeños márgenes y el ausentismo (…) a Keiko le ha ido marcadamente mejor en el centro; el norte, sobre todo en Cajamarca; y en el sur mejoró en comparación a 2021”, explicó a Perú21.

En conclusión, los peruanos que votaron por Castillo y no por Sánchez le dijeron al parlamentario que, por más que haya querido asemejársele, no es el docente chotano en el que confiaron.

Es hora de que el congresista acepte la derrota. (Perú 21/Alvaro Reyes)

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