EL PEOR CONGRESO DE LOS ÚLTIMOS 10 AÑOS: CIERRA SU GESTIÓN CON 9% DE APROBACIÓN

* El Parlamento saliente tocó un mínimo de 2% de respaldo en marzo de 2025 y una desaprobación de 95%, cifras que ningún otro Congreso registró en la última década, según datos del Instituto de Estudios Peruanos (IEP).

El Congreso de la República que culmina su gestión queda marcado como el más rechazado de los últimos diez años. La última encuesta del IEP, aplicada del 3 al 8 de julio a 1216 personas, le otorga un 9% de aprobación al cierre de su período y 86% de desaprobación. La cifra no solo es baja en términos absolutos. Es baja porque llega después de un lustro completo en el que el Parlamento nunca logró recuperar la confianza ciudadana: pasó casi toda su gestión con respaldo de un solo dígito. Solo en el arranque en 2021 llegó al 31% de aprobación.

El Congreso que ahora se despide tocó su peor momento en marzo de 2025, en medio del gobierno de Dina Boluarte, cuando cayó a 2% de aprobación y 95% de desaprobación. Nunca antes, desde que el IEP mide la aprobación legislativa de forma sistemática, un Congreso peruano había llegado tan abajo.

La caída de este Congreso tampoco fue gradual ni aislada a un mal momento puntual. Se desarrolló a lo largo de cinco años, con altibajos que la propia serie histórica del IEP permite reconstruir mes a mes. A continuación, el recorrido completo.

2021: UN ARRANQUE QUE NUNCA SE REPITIÓ

El Congreso se instaló en julio de 2021, en medio de la transición hacia el gobierno de Pedro Castillo. En agosto de ese año, la primera medición del IEP le dio 31% de aprobación, el nivel más alto de toda su gestión. Fue también el único momento, aparte del cierre actual, en que el Parlamento superó la barrera del 10%. La desaprobación, en ese mismo mes, era de 61%, la más baja registrada en cinco años.

2022: EL DESPLOME

Todo cambió en menos de un año. Para agosto de 2022, la aprobación cayó a 8% y la desaprobación subió a 87%. Fue el inicio de una tendencia que no se revirtió durante casi cuatro años. Ese desplome coincidió con la etapa más turbulenta del gobierno de Pedro Castillo, marcada por denuncias de corrupción, cambios constantes de gabinete y un desgaste político que golpeó por igual al Ejecutivo y al Legislativo.

2023 Y 2024: DOS AÑOS ESTANCADOS EN UN SOLO DÍGITO

Entre 2023 y 2024, el Congreso no logró salir del rango de 4% a 6% de aprobación. En agosto de 2023 marcó 6%; en diciembre, 5%. A lo largo de 2024, las cifras se mantuvieron casi congeladas: 5% en enero, 6% en marzo y mayo, 4% en julio, 5% en agosto y setiembre, y 6% en noviembre. La desaprobación, en paralelo, osciló entre 90% y 92% durante todo ese periodo, sin variaciones significativas. Fueron dos años de estabilidad, pero una estabilidad negativa: el rechazo ciudadano se mantuvo alto sin señales de mejora.

2025: EL PEOR MOMENTO HISTÓRICO

El año 2025 marcó el punto más bajo de toda la serie. En enero, la aprobación era de 5%. Pero en marzo cayó a solo 2%, mientras la desaprobación llegó a 95%, la cifra más alta jamás registrada por el IEP para este Congreso. Ese desplome ocurrió bajo el gobierno de Dina Boluarte, en un contexto de fuerte cuestionamiento a ambos poderes del Estado. Después de ese mínimo, la aprobación se recuperó de forma lenta: 4% en mayo, 3% en julio, 4% en setiembre y un salto a 8% en noviembre, el primer dato de doble dígito desde 2022.

2026: LA RECUPERACIÓN Y EL CIERRE DE GESTIÓN

El repunte iniciado a fines de 2025 se sostuvo, con altibajos, durante los primeros meses de 2026. En enero, la aprobación llegó a 8%; en febrero, a 7%; en marzo bajó a 6% y en abril a 5%. Julio de 2026 cerró la gestión con 9%, la cifra más alta desde agosto de 2022 y el segundo mejor dato de toda la serie histórica, solo detrás del 31% inicial de 2021.

CÓMO SE VE EL CONGRESO FRENTE A CADA PRESIDENTE

Un segundo gráfico del IEP, publicado también en julio, ofrece una mirada distinta y complementaria: compara la aprobación del Congreso con la del presidente de turno, al cierre de cada periodo de gobierno de los últimos diez años. Ahí el panorama es más matizado que el de la serie histórica.

En julio de 2016, al terminar el gobierno de Ollanta Humala, el Congreso tenía 12% de aprobación, frente a 23% del propio Humala. En marzo de 2018, con la renuncia de Pedro Pablo Kuczynski, el Legislativo bajó a 11%, su punto más bajo en esta serie específica, mientras el mandatario saliente cerraba con apenas 15%. En octubre de 2020, con la salida de Martín Vizcarra, el Congreso llegó a su techo en esta comparación, 33%, en paralelo al histórico 60% de respaldo que tuvo el propio Vizcarra.

En julio de 2021, al concluir el interinato de Francisco Sagasti, el Legislativo tenía 22%, frente al 52% del presidente. En noviembre de 2022, tras la salida de Pedro Castillo, el Congreso cayó a 10%, mientras Castillo cerraba con 31%. En octubre de 2025, al cierre del gobierno de Dina Boluarte, tocó 4%, casi su mínimo histórico en esta serie, en un momento en que la propia Boluarte se despedía con solo 3% de aprobación, la cifra presidencial más baja de toda la tabla.

En febrero de 2026, con la salida de José Jerí, el Congreso subió a 7%, frente al 21% del mandatario. Y ahora, en julio de 2026, con el cambio de mando hacia José Balcázar, el Legislativo cierra en 9%, mientras el presidente saliente registra también 21%.

En esta segunda tabla, el 9% actual no es el peor dato de la década: está por encima de lo que dejaron Kuczynski (11%, prácticamente igual), Boluarte (4%) y Humala (12%, apenas superior), aunque muy por debajo de lo que dejaron Vizcarra (33%) y Sagasti (22%). La propia tabla del IEP incluye dos notas técnicas relevantes: Vizcarra disolvió el Congreso el 30 de septiembre de 2019, en aplicación del artículo 134 de la Constitución, y la medición no incluye a Manuel Merino, quien ocupó la presidencia solo cinco días en noviembre de 2020, tras la vacancia de Vizcarra. (LA REPÚBLICA/ Ariadna Yaya)




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