LIMA PROVINCIAS: LUCHO UENO EL CANDIDATO DEL CONTINUISMO, CORRUPCIÓN Y LA HERENCIA DE ROSA VÁSQUEZ

Tal vez uno de los peores alcaldes que ha tenido la provincia de Barranca ha sido Lucho Ueno. Sin embargo, hoy tiene el cuajo de volver a postular, pese a que conoce perfectamente que su gestión dejó más cuestionamientos que resultados y que para muchos ciudadanos fue un verdadero fracaso.

Desde el año pasado, y de la mano de la hoy prófuga exgobernadora Rosa Vásquez, este candidato habría sido preparado políticamente desde las más altas esferas del movimiento La Cholita. Todo indica que, una vez en el Gobierno Regional de Lima, Rosa Vásquez no estaba dispuesta a perder el poder. Parecía convencida de que su triunfo electoral debía prolongarse más allá de su mandato y, para ello, diseñó una estrategia orientada a mantener su hegemonía política.

Como parte de ese plan, no solo encargó a Lucho Ueno la misión de representar el continuismo de su gestión, sino que además impulsó como candidata a la Vicegobernación Regional a su propia hija, Xiomara Paola Aldave Vásquez. Esta información puede corroborarse en los portales oficiales del JNE y de la ONPE.

Pero eso no es todo. Es un secreto a voces que desde la Oficina de Imagen Institucional del Gobierno Regional de Lima se estaría haciendo un uso indebido de recursos públicos mediante presuntos pagos encubiertos para favorecer la candidatura de Lucho Ueno. De ser cierto, la Contraloría General de la República debe intervenir de inmediato. Asimismo, el jefe de la Oficina de Imagen y Relaciones Públicas, Antonio "Toño" Montes, tiene la obligación de transparentar el destino y la ejecución del presupuesto de su despacho. La utilización de recursos públicos para realizar publicidad estatal con fines electorales o favorecer candidaturas puede constituir una infracción e incluso generar responsabilidades administrativas y penales, dependiendo de los hechos que logren acreditarse.

Nuestras fuentes sostienen que Rosa Vásquez, pese a encontrarse en la clandestinidad, seguiría ejerciendo influencia sobre las decisiones del Gobierno Regional de Lima y que el actual gobernador sería únicamente una figura de transición. Según estas versiones, gran parte del equipo que acompañó la anterior gestión —y que ha sido señalado por presuntos actos que lindan con la corrupción— permanece en sus cargos, pese a las investigaciones y denuncias que pesan sobre varios de sus integrantes. Hasta la fecha, Nicolás Barrera no habría realizado cambios significativos en esa estructura.

En ese contexto, no solo Alianza para el Progreso (APP) y el movimiento La Cholita, liderado por Rosa Vásquez, serían los presuntos beneficiarios del millonario presupuesto que administra el Gobierno Regional de Lima. También ha trascendido que organizaciones políticas como Ahora Nación y Podemos estarían entre quienes recibirían un supuesto respaldo político bajo la mesa desde esta institución. Por ello, resulta indispensable que la Contraloría, el Ministerio Público y los demás organismos competentes ejerzan una vigilancia estricta sobre el uso de los recursos públicos.

Si las denuncias, que hasta el momento se sustentan en testimonios y versiones recogidas por diversas fuentes, llegan a comprobarse, corresponde que se aplique todo el peso de la ley. No se puede permitir que el dinero de todos los contribuyentes termine financiando campañas políticas ni sirviendo a intereses particulares o a la permanencia de un reducido grupo que se resiste a perder el poder.

Lucho Ueno representa, para un importante sector de la ciudadanía, el continuismo de una gestión ampliamente cuestionada. Su candidatura aparece estrechamente vinculada a un proyecto político que gobernó la región durante los últimos cuatro años y cuya administración ha sido objeto de múltiples críticas y denuncias. Los ciudadanos no desean darle una nueva oportunidad a ese mismo modelo  por el contrario apuestan por un verdadero cambio para la región. (PRENSA AL DÍA)

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