CARLOS YAURICASA: “DEL MÉDICO DEL PUEBLO” AL SOBERBIO ALCALDE DE IMPERIAL
Los que no somos neófitos en el
tema político, entendíamos que la intención del entonces denominado “Médico del
Pueblo”, servicial y desprendido, era convertirse en la nueva opción de
gobierno en el distrito de Imperial; que finalmente logró con bastante
facilidad, para muchos, debido a que sus competidores eran figuras conocidas y
con pasado político, a quienes los electores no veían con buenos ojos, no por
ser malos, sino por ser parte de una casta política cuestionada, censurada y
satanizada por hechos de corrupción que conocimos en todos los niveles de
gobierno.
Ahora bien, Yauricasa Tipiani
representaba en aquel momento el cambio que todos querían (así se dice en el
argot popular), el de la lucha frontal contra la corrupción, el adalid contra
la postergación de obras, el buen vecino en el trono, el “Robin Hood” de los
pobres, pero que en la práctica, a ocho meses de gestión no ha hecho, para un
gran sector, en demostrar que no es “más de lo mismo”, contra lo que dijo
lucharía.
Según algunos, incluso de su
entorno, la soberbia se habría adueñado de él, en la toma de decisiones como el
de rodearse de gente cuestionada a quienes le ha colocado la corona de personal
de confianza y que incluso, como lo ha denunciado la Contraloría General de la
República, algunos no cumplen con el perfil para tamaña responsabilidad.
Los problemas de intromisión
familiar no serían la excepción, quienes hasta tendrían injerencia en la
designación del personal a contratar, mientras Imperial, sigue padeciendo de lo
de siempre, suciedad con un pésimo servicio de recojo de basura, inseguridad
por doquier, la ciudad rosa con “chonguitos” a media cuadra del municipio y
calles descuidadas, polvorientas e insalubres que atentan contra la salud y seguridad
vecinal.
Pero como a pesar de todo hay que
darle “distracción” a la gente, no ha existido mejor decisión municipal que
convertir la plaza de armas en un bar al aire libre y “corralón” de bailes,
bajo cualquier pretexto, apelando a celebraciones o conmemoraciones, que, si no
existen, se crean.
Cosas positivas, seguro que
existen, pero lamentablemente ante tanto escándalo constante, son minimizadas o
desconocidas por la comunidad, más aún cuando la soberbia con que se dirige y
trata a sus miembros de concejo son totalmente evidentes, llegando incluso a faltar
el respeto a las damas fiscalizadoras, por Ley y encargo del pueblo, cuando se
le observa algunas cosas. El salón de sesiones es testigo de ello.
Que las cosas se pueden cambiar,
creemos que sí, pero todo está en la propia voluntad del médico-alcalde, despercudiéndose
de lo malo que lo cubre y ha obnubilado en un falso y mediocre poder, recuerde que
4 años pasan rápido y volverá a ser uno más de la comunidad.
Recuerde que para muchas
personas, la mayoría postula por un interés económico, mientras que los que
desean cambiar y apoyar el progreso del pueblo, son ignorados, destruidos o censurados. Está a tiempo de no ser "uno más del montón".(ORLA)

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