BARRANCA: “LUCHITO” UENO SERÁ UN ALCALDE MÁS DEL PASADO CON UNA GESTIÓN DE EXCUSAS Y NINGÚN RESULTADO
* El exalcalde Luis Ueno será parte del pasado
político de Barranca. Años que muchos vecinos sienten como un tiempo
perdido.
“Luchito” Ueno, será, un alcalde más del pasado. Nunca antes la provincia había experimentado una sensación tan marcada de orfandad de autoridad. Durante este periodo, la ciudad quedó a la deriva, esperando cambios que nunca llegaron.
La gestión de “Luchito” Ueno se
caracterizó más por mirar hacia atrás que por asumir responsabilidades y
proponer soluciones.
En más de una ocasión repitió el
mismo argumento: “Si las autoridades anteriores hubieran hecho su trabajo,
nosotros no tendríamos que lidiar con estos problemas”.
Sin embargo, el tiempo ha pasado
y él también terminó convirtiéndose en un alcalde del pasado, sin haber dejado
una obra de verdadera envergadura para la provincia.
Hoy, al evaluar los resultados,
queda la sensación de que las excusas se convirtieron en la principal política
de su administración.
Calles deterioradas, basura en
cada esquina de la ciudad, comercio informal desbordado y proyectos que
finalmente solo quedaron en el papel. Los resultados, no son los errores de
gestiones anteriores los que quedarán en la memoria colectiva, sino la imagen
de su administración, que no logró despegar ni responder a las expectativas de
la ciudad. Será, simplemente, un alcalde más del pasado.
“Seguimos esperando el recapeo de
calles, las anunciadas cámaras de videovigilancia con reconocimiento facial y
el prometido Plan Copesco, que buscaba impulsar nuestras playas como un
atractivo turístico nacional” señalan algunos.
Nada de ello se ha concretado.
Entonces cabe preguntarse: ¿cómo podemos hablar de una “Barranca bonita” cuando
la realidad cotidiana mostraba calles sucias, desorden, informalidad e
inseguridad? ¿En qué parte de la ciudad se reflejaba realmente ese eslogan?
Los ciudadanos critican porque
tienen razones. Exigen porque pagan sus impuestos y quieren vivir en una
Barranca moderna y próspera.
La gestión pública no debería ser
complicada: lo que se necesita son autoridades honestas, comprometidas y a la
altura de lo que la ciudad merece. Esta crítica no es contra la persona, sino
contra la gestión. Es también un recordatorio para todos los vecinos: las
autoridades deben cumplir sus promesas y la ciudadanía no debe acostumbrarse a
justificar la inacción.
Nadie obligó a Luis Ueno a
postular; él mismo ofreció convertirse en alcalde y prometió cambios para
Barranca. Por lo tanto, es legítimo que la población se sienta frustrada porque
esas promesas debieron cumplirse. (LÍNEA DIRECTA/Elarquim/etcétera)
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