MAR PERUANO REGISTRA ANOMALÍAS TÉRMICAS DE 5.4 °C Y CALENTAMIENTO PERSISTIRÁ HASTA 2027
* Vocero del Enfen, Luis Vásquez,
agregó que calentamiento del mar impacta en la mayor temperatura en la costa.
En las últimas semanas de julio y los primeros días de agosto el Senamhi advirtió que ciudades de la costa peruana soportan temperaturas extremas con valores de hasta 36 °C. ¿Cuánto influye en esta ola de calor el calentamiento del mar y cuánto durará este fenómeno? La Agencia Andina conversó con el vocero del Enfen, Luis Vásquez, quien nos explicó qué anomalías se presentan en el mar peruano.
El ingeniero Luis Vásquez afirmó
que las temperaturas superficiales del mar frente al litoral peruano registran
anomalías de hasta 5.4 grados Celsius por encima de sus valores históricos, en
medio de un régimen térmico que en algunas zonas de la costa ha llegado a
superar entre 7 y 8 grados los valores habituales del aire.
En diálogo con la Agencia Andina,
el vocero del Comité Multisectorial encargado del Estudio Nacional del Fenómeno
El Niño (Enfen), explicó que el mar peruano no se calienta de manera uniforme.
“La composición de la masa de agua es diferente en unas zonas; los perfiles de
la costa, que condicionan la circulación; y la activación del viento hacen que
la temperatura sea variable de un lugar a otro”, aseveró.
A ello se suma un gradiente
térmico que se cumple de manera constante: las temperaturas son siempre mayores
en el norte que en el sur, y menores en alta mar que en la franja costera.
“Encima de ese patrón, asociado al Niño, las temperaturas se ven incrementadas
también en forma diferencial según el lugar”, añadió.
ANOMALÍAS DIFERENCIADAS A LO
LARGO DEL LITORAL
Según el reporte del día previo a
la entrevista, la mayor anomalía térmica del litoral se registra en la estación
San José (Lambayeque), con 5.4 grados por encima de lo normal, seguida por
Chicama (La Libertad), con 5 grados. Tumbes, Paita, Chimbote y Huacho presentan
anomalías cercanas a los 4 grados, mientras que en el Callao la anomalía llega
a 4.6 grados.
Vásquez precisó que la tendencia
de los últimos días ha sido dispar: en San José la anomalía ha seguido en
aumento, en Paita ha registrado un descenso, en Chicama un ligero incremento, y
en el Callao se ha mantenido relativamente estable, entre 4 y 5 grados.
EL CALOR SE TRANSMITE DEL OCÉANO
A LA ATMÓSFERA
El vocero del Enfen atribuyó la
elevada sensación térmica registrada en la costa a un intercambio de calor
entre el mar y el aire. “Hay un contacto directo con la parte atmosférica: el
calor se transmite del océano a la atmósfera y de la atmósfera al océano. Como
el océano está caliente, le está dando energía a la atmósfera, que es mucho más
dinámica y donde los cambios son mucho más rápidos”, explicó.
"Todo está caliente, y por
eso la sensación térmica que se viene registrando es alta. Tenemos valores en
promedio de 5 grados por encima de lo normal a lo largo de toda la costa",
subrayó.
El especialista indicó que el
paso de una onda Kelvin cálida prevista para julio contribuyó a un nuevo
incremento de la anomalía térmica, que había descendido levemente antes de su
llegada. “El primer impacto es en la zona norte y luego se va distribuyendo
hacia el sur, perdiendo energía en el camino”, detalló. Según dijo, una
activación reciente de vientos redujo ligeramente la anomalía, aunque sin un
efecto significativo sobre la cantidad de calor acumulada en el océano.
Sostuvo que el calentamiento del
mar no se limita a la superficie: en la zona norte se han registrado anomalías
térmicas de hasta 6 grados en los primeros 50 metros de profundidad, y
superiores a 1 grado entre los 150 y 200 metros.
“Por eso el océano demora en
enfriarse. Todavía estamos en plena evolución de El Niño”, afirmó Vásquez,
quien recordó que el pronóstico del Enfen indica que el fenómeno se prolongará
hasta abril de 2027, con predominancia de magnitud fuerte.
DIFERENCIA ENTRE MAGNITUD FUERTE
Y EXTRAORDINARIA
Consultado sobre los umbrales que
distinguen a un evento fuerte de uno extraordinario, Vásquez explicó que ambos
organismos de referencia manejan escalas distintas. Para la región Niño 3.4, en
el Pacífico Central —el índice que usa la NOAA—, una anomalía fuerte se ubica
entre 1.5 y 1.9 grados, mientras que valores superiores a 2 grados en promedio
se consideran muy fuertes; el registro actual en esa región está por encima de
los 2 grados.
Para la región Niño 1+2, frente a
la costa peruana —el índice que usa el ICEN—, el umbral de magnitud fuerte va
de 2.1 a 3.5 grados, y las anomalías promedio superiores a 3.5 grados se
clasifican como extraordinarias.
LLUVIAS, PESCA Y NUEVAS ONDAS
KELVIN
El vocero indicó que, al no ser
todavía temporada de lluvias, el impacto asociado a precipitaciones es por
ahora limitado, aunque en los últimos días se registraron lloviznas vinculadas
a la humedad atmosférica que ocasionaron problemas en algunas zonas, como Villa
el Salvador.
“Es cierto que la llovizna
contribuye, pero también sale a la luz que no hay una planificación adecuada
cuando se construye; una llovizna pequeña no debería causar un daño como el de
esta vez”, comentó, y llamó a los gobiernos locales a reforzar la planificación
frente a este tipo de eventos.
Para agosto y setiembre, proyectó
que el calentamiento continuará en magnitud fuerte, con impacto todavía
limitado de lluvias en la mayor parte del litoral, salvo episodios esporádicos
o intensos concentrados en la zona norte. La pesquería de anchoveta seguirá
afectada, ya que el recurso se mantiene en aguas profundas o se ha desplazado
hacia el sur, fuera del alcance de los aparejos de pesca, al no encontrar un
hábitat adecuado en superficie.
Sobre la actividad de ondas
Kelvin, Vásquez adelantó la llegada de una onda cálida entre agosto y, con
mayor probabilidad, setiembre; una onda fría en agosto; y una nueva onda cálida
en setiembre. “Lo más probable es que las cálidas sean más intensas que las
frías, aunque eso va a depender del comportamiento del viento en el Pacífico
ecuatorial”, apuntó.
El último aviso del Senamhi
proyecta que Tumbes y Piura podrían alcanzar los 37 grados, un registro que
—explicó— responde tanto al mar como a la atmósfera: “El mar no deja que se
enfríe la atmósfera porque le va alimentando calor, y a eso se suma el calor
que llega por radiación solar; el sistema recibe energía por dos lados”, acotó.
“El océano caliente transfiere
energía de manera permanente hacia la atmósfera, proceso que, sumado a la
radiación solar, favorece el desarrollo de temperaturas extremadamente altas”,
remarcó. (ANDINA)
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