ANDRÉS TELLO SE EXHIBE CON JACINTO ROMERO, CONDENADO POR COLUSIÓN…¿ABRAZOS POLÍTICOS Y MEMORIA CORTA?
El abrazo entre el candidato al Gobierno Regional de Lima por Somos Perú, Andrés Tello, y el exalcalde de Huaura, Jacinto Romero, pone sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿qué mensaje se transmite a la población cuando un aspirante al máximo cargo regional se muestra públicamente con una autoridad condenada por corrupción?
En política, los abrazos también
hablan. Y cuando los protagonistas son candidatos y exautoridades con
antecedentes judiciales, las fotografías dejan de ser simples gestos de
cortesía y se convierten en motivos de legítimo cuestionamiento ciudadano.
Jacinto Romero, exalcalde de
Huaura, fue condenado a cinco años de prisión por el delito de colusión, en un
proceso relacionado con irregularidades en la obra de la Casa de la Cultura. La
sentencia contempló la suspensión de la pena durante un periodo de prueba de
cuatro años.
Frente a este antecedente, el
abrazo con Andrés Tello no pasa inadvertido. Tello, candidato al Gobierno
Regional de Lima por Somos Perú, tiene que saber que la ciudadanía no solo
observa las promesas de campaña: también mira las compañías, los gestos y las
señales políticas que se envían en plena carrera electoral.
La pregunta no es si dos
políticos pueden abrazarse. Claro que pueden. La pregunta es qué representa ese
acercamiento y si existe alguna explicación política que merezca conocer la
población.
Huaura merece respeto. Sus
vecinos merecen autoridades comprometidas con la transparencia, la rendición de
cuentas y el manejo responsable de los recursos públicos. Las obras públicas no
son un favor de los gobernantes; se financian con dinero de todos y deben
responder a las necesidades de la gente.
Por eso, cuando un candidato
regional aparece abrazado con un exalcalde condenado por colusión, lo razonable
es exigir explicaciones, no lanzar acusaciones sin pruebas ni fingir que el
antecedente judicial carece de importancia.
Andrés Tello tiene la oportunidad
de aclarar públicamente el significado de ese encuentro. ¿Fue un saludo
circunstancial o expresa algún tipo de cercanía política? La respuesta le
corresponde a él.
En tiempos electorales, las
fotografías pueden durar segundos, pero las preguntas que generan permanecen. Y
en Huaura, donde la población tiene derecho a exigir transparencia, ningún
abrazo político debería estar por encima de la memoria. (ALTERNA TV)

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