CAÑETE: NUEVAMENTE, COMO CADA OCTUBRE,
IMPERIAL SUFRE POR LOS RUIDOS EXTREMOS Y LA CONTAMINACIÓN SONORA Y AMBIENTAL
Resulta contradictorio profesar la fe ante un santo y, al mismo tiempo, olvidar el respeto y la empatía hacia nuestro prójimo.
Más allá de que se trate de una
tradición religiosa, debemos entender que los tiempos han cambiado y que hoy
existe mayor conciencia sobre cómo el ruido excesivo afecta a las personas con
autismo, a los adultos mayores, a los bebés y a quienes tienen condiciones de
salud que los hacen más vulnerables.
Tampoco podemos ignorar a los animales,
que sufren intensamente con los ruidos fuertes, ni las consecuencias que estas
actividades pueden generar en el ambiente. Lamentablemente, las muertes súbitas
de animales en las calles siguen siendo una preocupación.
La fe y la tradición no deberían estar
reñidas con el respeto, la empatía y la responsabilidad.
Celebrar no debería significar
perjudicar a otros. Es posible mantener nuestras costumbres sin someter a toda
una comunidad a niveles excesivos de ruido y contaminación.
Que la devoción de quienes creen en el
Señor de los Milagros también se refleje en sus acciones: respetando la vida,
cuidando a los más vulnerables y demostrando amor por nuestro prójimo,
incluidos los animales.
La verdadera fe también se demuestra con
respeto y compasión. (Zei C. Bravo)

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