ROSA VÁSQUEZ PODRÍA CAER OTRA VEZ: EL DESGOBIERNO REGIONAL NO TERMINA
Rosa Vásquez ha recuperado el control del Gobierno Regional de Lima, pero su permanencia en el cargo pende de una decisión judicial que podría devolverla al mismo escenario del que acaba de salir: la suspensión de sus credenciales, la eventual reactivación de una orden de captura y el retorno de Nicolás Barrera al poder.
Este lunes 26 de octubre se verá
la apelación contra el hábeas corpus que anuló su condena de nueve años y cinco
meses de prisión por peculado doloso agravado. Y existe un cuestionamiento
jurídico de enorme gravedad: la sentencia penal todavía se encuentra en
casación ante la Corte Suprema.
La Procuraduría Pública del Poder
Judicial sostiene que el hábeas corpus debió declararse improcedente porque fue
dirigido contra una resolución que no había adquirido firmeza. El artículo 9
del Nuevo Código Procesal Constitucional exige precisamente una resolución
judicial firme para la procedencia de esta garantía contra decisiones
judiciales. Será la segunda instancia la que determine si ese requisito fue
incumplido.
Pero los problemas de Rosa
Vásquez no terminan allí. La justicia todavía no ha resuelto la consulta de
SERVIR sobre la eliminación de su inhabilitación del registro correspondiente.
Además, la Fiscalía ha iniciado diligencias preliminares contra la gobernadora,
Ronald Soberón y otros funcionarios por presuntos delitos relacionados con la
controvertida sesión del Consejo Regional del 25 de septiembre.
A este panorama se suma la
intervención del Órgano de Control Institucional de la Contraloría, que ha
solicitado un pronunciamiento urgente sobre quién se encuentra legalmente
facultado para ejercer el despacho de la Gobernación Regional.
Lo sorprendente es la aparente
tranquilidad con la que Rosa Vásquez ha retomado sus funciones, como si hubiera
sido absuelta definitivamente. No es así. El hábeas corpus no declaró su
inocencia: anuló las sentencias condenatorias por cuestionamientos a su motivación
y ordenó un nuevo juicio oral. Y ahora esa decisión constitucional está
apelada.
La historia parece repetirse.
Antes de que se confirmara su condena, Rosa Vásquez también proyectaba
confianza en un desenlace favorable. Hoy vuelve a exhibir una seguridad
política que contrasta con la fragilidad de su situación judicial.
Sus asesores, operadores
políticos y funcionarios tampoco pueden ignorar la gravedad de este escenario.
Recuperar el poder no equivale a haber superado los obstáculos legales, y
actuar sin la debida cautela podría profundizar la inestabilidad institucional.
El propio Jurado Nacional de
Elecciones ha dejado abierta la posibilidad de adoptar nuevas medidas si cambia
nuevamente su situación jurídica.
Rosa Vásquez ha recuperado el
Gobierno Regional, pero no ha ganado definitivamente su batalla judicial. Y si
el hábeas corpus es revocado, Nicolás Barrera podría volver a ocupar el sillón
regional.
El desgobierno amenaza con
prolongarse, mientras las prioridades de Lima Provincias siguen expuestas a una
disputa por el poder que parece no tener fin. (CONTRA PODER)

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