ESSALUD: JUAN SHEPUT DESIGNARÍA COMO PRESIDENTA EJECUTIVA A QUIEN ANTES ACUSABA DE CORRUPCIÓN
* Ministro de Trabajo deberá
aclarar lo que opinaba de ella en su momento.
"El hombre es dueño de su silencio y esclavo de sus palabras", decía Aristóteles, pero en el Perú esa frase parece no tener vigencia.
En 2019, el hoy ministro de
Trabajo calificó de “trueque escandaloso” una controversia que involucraba a la
entonces ministra de Salud y preguntó públicamente: “Si eso no es corrupción en
el gobierno qué es?”. Siete años después, Zulema Tomas sería la elegida para
conducir EsSalud.
¡Qué vueltas da la vida!,
efectivamente, en ese momento Juan Sheput no tuvo reparos en cuestionarla
públicamente y vincular una controversia sobre nombramientos de familiares y
personas cercanas con presuntos actos de corrupción.
Siete años después, el escenario
parece haber cambiado radicalmente. Sheput, ahora convertido en ministro de
Trabajo y Promoción del Empleo, sector al que está adscrito EsSalud, habría
dado luz verde para que aquella funcionaria a la que cuestionó duramente
termine asumiendo nada menos que la presidencia ejecutiva del Seguro Social de
Salud.
Según fuentes de EXPRESO, la
persona que próximamente asumiría la conducción de EsSalud sería Zulema Tomas,
exministra de Salud de Vizcarra. El propio Sheput confirmó que el nombre del
nuevo titular de la institución ya está definido, aunque todavía no ha sido
oficializado.
La eventual designación sería
particularmente llamativa si se revisa lo que Sheput sostenía públicamente en
2019.
“La ministra de salud Zulema
Tomas pone el esposo en SUNARP y el titular de esa entidad a su pareja en
SUSALUD. Un trueque escandaloso. Si eso no es corrupción en el gobierno qué
es?”, escribió entonces.
No se trató de una crítica
ambigua. Sheput calificó expresamente el episodio como un “trueque escandaloso”
y planteó que semejantes prácticas constituían corrupción dentro del gobierno
vizcarrista.
Por eso, siete años después,
resulta inevitable preguntar: ¿qué cambió? ¿Desaparecieron los cuestionamientos
que llevaron a Sheput a formular semejante acusación? ¿Existen nuevos elementos
que modificaron su opinión sobre Tomas? ¿O simplemente las antiguas objeciones
dejaron de importar ahora que corresponde repartir responsabilidades desde el
Gobierno?
La pregunta cobra mayor
relevancia porque no se trata de cualquier institución. EsSalud administra
miles de millones de soles provenientes de los aportes de los asegurados y
atraviesa serios problemas de gestión, abastecimiento, atención médica y
cuestionamientos sobre contrataciones y designaciones.
Su presidencia ejecutiva debería
recaer, por tanto, en una persona cuya trayectoria ofrezca garantías de
probidad, capacidad y absoluta independencia frente a intereses políticos.
Si finalmente Tomas es designada,
Sheput tendrá que explicar por qué una persona a la que él mismo vinculó
públicamente con lo que consideraba un posible acto de corrupción reúne hoy las
condiciones para conducir EsSalud. (EXPRESO)
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